El presidente del Gobierno busca recomponer las relaciones con el partido de Puigdemont aprovechando el parón del Congreso hasta febrero, después de admitir «incumplimientos» y ofrecer medidas como la financiación singular para Cataluña.
El presidente del gobierno, Pedro Sánchez, ha decidido un cambio de estrategia para asegurar la estabilidad de la legislatura: Félix Bolaños, ministro de Justicia, Presidencia y Relaciones con las Cortes, será el encargado de retomar las negociaciones y la interlocución con Junts per Catalunya.
Según fuentes socialistas, esta decisión surge de la necesidad de establecer un contacto de estricta confianza dentro del gobierno, especialmente tras el distanciamiento del PSOE y la pérdida de influencia de figuras como Santos Cerdán, quien había sido el principal negociador del partido con las formaciones catalanas.
La hoja de ruta de Sánchez
La estrategia se pone en marcha aprovechando el parón parlamentario que se extenderá hasta febrero. La primera etapa ya ha sido ejecutada por el propio Sánchez, quien ha admitido públicamente sus «incumplimientos» hacia los partidos catalanes. Como muestra de buena voluntad, el gobierno ha ofrecido medidas concretas, destacando:
- El compromiso de abordar la financiación singular para Cataluña.
- La decisión de publicar a la mayor brevedad las balanzas fiscales.
El objetivo de Bolaños ahora será «desbrozar el camino» y determinar las medidas legales que puedan seguir ofreciéndose a Junts como prueba de compromiso, con la meta de retomar apoyos puntuales e incluso abordar la negociación de los Presupuestos Generales del Estado para la próxima anualidad.
El principal obstáculo sigue siendo la situación judicial de Carles Puigdemont. Fuentes socialistas señalan que un encuentro de alto nivel con el expresidente catalán sólo se producirá cuando su situación en los tribunales europeo y constitucional permita su regreso libre a España.




















