Sanidad insiste en la prevención ante unas temperaturas cada vez más peligrosas para mayores, niños y personas vulnerables
España encara la segunda mitad de junio con el foco puesto en uno de los grandes riesgos del verano: el calor extremo. La llegada de las altas temperaturas vuelve a situar en primer plano la necesidad de proteger la salud de la población, especialmente entre las personas mayores, los menores, los pacientes con enfermedades crónicas y quienes trabajan al aire libre.
El Ministerio de Sanidad mantiene activo el Plan Nacional de Actuaciones Preventivas frente a los Efectos del Exceso de Temperaturas, una herramienta que busca reducir el impacto del calor sobre la salud pública. El objetivo es anticiparse a los episodios de temperaturas elevadas y recordar a la ciudadanía las medidas básicas para evitar problemas como deshidratación, mareos, agotamiento o golpes de calor.
El calor en España ya no se entiende únicamente como una molestia propia del verano. En los últimos años se ha convertido en un factor de riesgo sanitario de primer nivel. Las autoridades sanitarias recuerdan que las temperaturas muy altas pueden afectar al organismo de forma rápida, sobre todo cuando se combinan con humedad, falta de ventilación, exposición solar prolongada o ausencia de hidratación.
Las recomendaciones básicas para evitar golpes de calor
La principal recomendación sanitaria es evitar la exposición directa al sol durante las horas centrales del día, especialmente entre el mediodía y las primeras horas de la tarde. También se aconseja beber agua con frecuencia, aunque no se tenga sed, reducir la actividad física intensa, permanecer en lugares frescos y utilizar ropa ligera, transpirable y de colores claros.
Otro de los mensajes clave es prestar atención a los síntomas. El cansancio intenso, la piel muy caliente, los mareos, el dolor de cabeza, las náuseas, la confusión o la pérdida de conciencia pueden ser señales de alarma. Ante estos casos, es importante actuar con rapidez, trasladar a la persona afectada a un lugar fresco, hidratarla si está consciente y solicitar ayuda sanitaria si los síntomas persisten.
Las personas mayores que viven solas son uno de los colectivos más vulnerables. Por ello, Sanidad y los servicios públicos recomiendan mantener contacto frecuente con familiares, vecinos o cuidadores durante los días de más calor. También se aconseja revisar la temperatura del domicilio y ventilar en las horas más frescas.
El calor también afecta al trabajo y a la vida diaria
El impacto del calor extremo en la salud se nota también en el ámbito laboral. Trabajadores de la construcción, agricultura, limpieza, reparto, hostelería o mantenimiento urbano están especialmente expuestos durante los episodios de altas temperaturas. En estos casos, la organización de horarios, las pausas, la hidratación y las zonas de sombra resultan fundamentales.
La prevención no depende solo de las administraciones. También es importante que cada ciudadano adapte sus hábitos durante los días más calurosos. Evitar comidas pesadas, no dejar nunca a menores o mascotas en vehículos cerrados y revisar la medicación en personas vulnerables son medidas que pueden reducir riesgos.
España entra así en una etapa clave del calendario sanitario. La información, la anticipación y la responsabilidad individual serán esenciales para afrontar un verano en el que el calor extremo volverá a ser uno de los principales retos de salud pública.












