La investigación judicial sobre el accidente ferroviario ocurrido en Adamuz tomará como puntos de partida el informe de la inspección ocular realizada por la Guardia Civil y el testimonio del maquinista del tren Iryo involucrado. Estas dos fuentes de información serán fundamentales para determinar las causas del siniestro y esclarecer las circunstancias que lo rodearon.
Según fuentes judiciales, a partir de febrero, la instrucción del caso estará a cargo de una jueza recién incorporada a la carrera judicial, quien asumirá la responsabilidad de coordinar la investigación y supervisar la recopilación de pruebas. Se trata de un desafío importante, dada la complejidad técnica que implica analizar los datos del accidente y las declaraciones de los implicados.
La Guardia Civil ha llevado a cabo una inspección ocular detallada del lugar del accidente, documentando la posición del tren, el estado de las vías y cualquier posible señal de fallo mecánico o humano. Paralelamente, el maquinista del tren Iryo ha prestado declaración sobre los momentos previos al accidente, proporcionando información clave sobre la operación del convoy y las condiciones en que se produjo el siniestro.
La elección de una jueza recién salida de la escuela judicial ha generado atención en el ámbito jurídico, aunque las autoridades destacan que contará con el apoyo de expertos y funcionarios experimentados para garantizar que la instrucción se desarrolle con rigor y transparencia.
Se espera que, en los próximos meses, se recopilen más testimonios y pruebas periciales que permitirán avanzar en la investigación, con el objetivo de esclarecer las causas del accidente y determinar posibles responsabilidades.




















