El 25 % de los estudiantes en España recibe clases particulares, principalmente de inglés y matemáticas, con un gasto medio cercano a los cien euros al mes, una realidad que incrementa las desigualdades educativas entre las familias con distintos niveles de renta.
Así lo refleja el informe La educación en la sombra en la península ibérica, elaborado por el Observatorio de la Fundación “la Caixa”, que estima que el mercado de las clases privadas mueve en España más de 148 millones de euros mensuales, lo que equivale a unos 1.480 millones de euros al año. El desembolso medio por alumno se sitúa en 97 euros al mes.
Inglés y matemáticas lideran la demanda
El inglés es la asignatura con mayor peso dentro de la oferta de clases particulares, ya que más de la mitad del alumnado que recibe apoyo externo lo hace en esta materia. Le siguen las matemáticas, que concentran el interés de 1,5 millones de jóvenes de entre 6 y 18 años.
Los datos proceden de una encuesta realizada a 2.500 hogares españoles con al menos un hijo cursando educación primaria, educación secundaria obligatoria (ESO), bachillerato o ciclos formativos en centros públicos.
En concreto, el 53 % de los estudiantes que acuden a clases privadas lo hace para reforzar el inglés, el 40 % para matemáticas y el 11,5 % para lengua, con una media de tres horas semanales.
Mayor gasto en secundaria
El precio de las clases varía según la asignatura y la etapa educativa. Las matemáticas son la materia que supone un mayor coste, con una media de 108 euros mensuales. Además, la educación secundaria es el nivel donde se registra una mayor asistencia a este tipo de refuerzo: uno de cada tres alumnos recibe clases particulares.
España supera a Portugal en número de alumnos
El informe compara la situación española con la portuguesa y señala que en España es más habitual recurrir a clases privadas, con un 25 % de alumnado frente al 20 % en Portugal. Sin embargo, el gasto medio mensual es más elevado en el país vecino, donde alcanza los 126,4 euros, casi 30 euros más que en España, pese a que el número de horas semanales es similar.
Esta diferencia se explica, en parte, por el mayor peso de las clases individuales en Portugal, donde representan cerca del 42 %, frente al 35 % en España. En ambos países, no obstante, predominan las sesiones grupales y la mayor incidencia se observa en la educación secundaria superior.
Riesgo de ampliar la brecha educativa
Los expertos advierten de que la concentración de clases privadas en los cursos finales responde a la competencia por acceder a estudios superiores, especialmente en las áreas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas). Según el informe, este fenómeno puede contribuir a ampliar la brecha educativa, ya que el acceso a este refuerzo depende en gran medida de la situación económica de las familias.
De hecho, la proporción de estudiantes que acuden a clases privadas aumenta a medida que mejora la situación financiera del hogar. En Portugal, el 24,4 % de las familias afirma no recurrir a este apoyo por su elevado coste, mientras que en España la principal razón para no hacerlo es la falta de necesidad, aunque la carga económica es el segundo motivo más citado.
La dificultad con una asignatura concreta es la causa principal para apuntar a un alumno a clases particulares (28,6 %), muy por encima de la preparación específica de exámenes (5,3 %).
Pese a ello, seis de cada diez estudiantes españoles aseguran que las clases privadas tienen un impacto muy positivo en sus calificaciones, una percepción que es aún mayor entre el alumnado portugués.




















