Tras el episodio de frío invernal del fin de semana, la Península experimenta una transición rápida hacia un ambiente primaveral impulsado por una borrasca al oeste de Portugal.
La meteorología en la Península Ibérica se prepara para un cambio radical. Después de un fin de semana marcado por el paso de un frente y la entrada de una masa de aire polar que devolvió el ambiente gélido a gran parte del país, las previsiones del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (ECMWF) confirman un marcado ascenso térmico que comenzará este martes, 17 de marzo.
Este giro en los termómetros es consecuencia de una reconfiguración atmosférica a gran escala. La atmósfera, que hasta ahora se mostraba invernal, dará paso a valores inusualmente suaves para mediados de marzo debido a la aproximación de una profunda borrasca situada al oeste de Portugal. Este sistema, en combinación con una dorsal que se elevará sobre la Península, actuará como una bomba de calor que impulsará una masa de aire cálido y seco procedente del norte de África.
El ‘efecto sur’ y el ascenso de las temperaturas
El patrón atmosférico, condicionado por un bloqueo anticiclónico en el norte de Europa —configuración conocida como ‘bloqueo escandinavo’—, altera la circulación habitual del frente polar. Al no poder avanzar hacia latitudes nórdicas, las borrascas se ven obligadas a desplazarse hacia el sur, exponiendo a la Península a la llegada de vientos de componente sur.
Este flujo de aire no solo traerá consigo un aumento generalizado de los termómetros, sino también la llegada de polvo en suspensión, lo que podría dejar un ambiente turbio en diversas regiones. La transición será rápida: las mínimas negativas, que hasta ahora eran frecuentes en el interior, quedarán relegadas a cotas altas de los sistemas montañosos, especialmente en los Pirineos, gracias a unas temperaturas nocturnas que también experimentarán un repunte notable.
Valores de hasta 25 °C en el Cantábrico y el suroeste
El martes marcará el inicio de un repunte térmico que se dejará sentir con mayor intensidad en las horas centrales del día. Los modelos apuntan a que los termómetros rondarán o superarán los 20 °C en amplias zonas del territorio peninsular.
- Suroeste peninsular: En Andalucía occidental y Extremadura, las máximas podrían rozar los 25 °C durante la tarde.
- Cantábrico oriental: Paradójicamente, uno de los ascensos más acusados ocurrirá en el norte. El flujo de sur favorecerá un recalentamiento adiabático en ciudades como Bilbao o San Sebastián, donde los valores podrían superar los 25 °C, cifras extraordinarias para estas fechas.
- Fachada mediterránea: En esta zona, el ascenso será más moderado debido a la influencia predominante de las brisas.
Una semana de contrastes
Si bien este episodio de calidez se consolidará durante la jornada del miércoles —donde las anomalías térmicas en el norte podrían ser de hasta 7-8 °C por encima de la media—, el panorama a medio plazo sugiere inestabilidad.
Las previsiones del modelo europeo indican que el ambiente primaveral será breve. A finales de semana, la interacción entre nuevas borrascas frías procedentes del continente y el movimiento de la baja atlántica podría desencadenar un nuevo descenso térmico generalizado. Esta dinámica de vaivenes térmicos, con la alternancia de masas de aire frío y templado, confirma que la atmósfera española se mantiene en una fase de notable volatilidad, típica de la transición estacional en la que nos encontramos.




















