Un vecino de Cádiz, de 54 años de edad, ha sido condenado a cuatro años y cinco meses de cárcel tras ser interceptado en marzo de este año cuando transportaba 820 kilos de hachís en una furgoneta rotulada de forma fraudulenta como si perteneciera a una empresa de iluminación. El suceso tuvo lugar en Ceuta durante una intervención de la Guardia Civil.
Ante la titular del Juzgado de lo Penal número 1 de Ceuta, el acusado, identificado como D.M.H., reconoció los hechos y explicó que aceptó el encargo porque “estaba a punto de casarme”. Aunque admitió que sabía que trasladaba droga, aseguró que desconocía la cantidad exacta que transportaba.
El hombre permanece en prisión preventiva desde su detención en marzo, en el centro penitenciario de Mendizábal, donde ahora ya conoce el tiempo exacto que deberá cumplir. Además de la pena de prisión, el tribunal le impuso una multa de millón y medio de euros, que al manifestar su imposibilidad de pagarla ha sido sustituida por tres días adicionales de privación de libertad.
El presunto cabecilla sigue prófugo
El caso no está cerrado. El presunto organizador del pase fue localizado, detenido y puesto a disposición judicial, pero quedó en libertad con cargos y desde entonces se encuentra en paradero desconocido, en situación de busca y captura. Cuando sea localizado, deberá responder por un delito contra la salud pública de notoria importancia.
La furgoneta utilizada, una Renault Master, había sido preparada con un doble techo donde se ocultaban los bloques de hachís. Según los agentes, la mala calidad del rotulado y el nerviosismo del conductor durante la inspección despertaron las primeras sospechas que desencadenaron el registro.
“Me trataron muy bien”, dice el condenado
Durante su declaración, D.M.H. agradeció el trato recibido por la Guardia Civil y pidió disculpas al juzgado por no haberse conformado antes. Finalmente, aceptó su responsabilidad y se acogió a la figura jurídica de la conformidad, evitando así la celebración de un juicio con múltiples testigos.
“He estado a punto de echarme atrás, pero al final lo hice”, afirmó ante la magistrada, insistiendo en que se trató de algo puntual y que llevaba 20 años sin cometer ningún delito.
Un método ya utilizado en 2016
Este tipo de camuflaje no es nuevo. En 2016 se detectó un caso muy similar, cuando otra furgoneta con el mismo rotulado falso logró pasar un control y llegar a Algeciras con hachís oculto en un compartimento secreto. Aquel vehículo fue localizado posteriormente en Conil durante la conocida Operación Monte, con casi tres toneladas de droga en su interior.
La furgoneta utilizada en el caso actual ha quedado intervenida, cerrando así un intento fallido más de utilizar empresas ficticias como tapadera para el tráfico de drogas.




















