La líder opositora venezolana María Corina Machado se prepara para reunirse este jueves con Donald Trump, un encuentro que promete ser pivotal en sus aspiraciones políticas y en el futuro de Venezuela. Este será su primer encuentro desde que Estados Unidos implementó medidas contundentes contra el régimen de Nicolás Maduro, incluyendo el secuestro del mandatario venezolano.
La oposición venezolana en el exilio ha albergado grandes esperanzas de que Trump, quien se ha mostrado firme en su postura contra el chavismo, pueda actuar de manera determinante para desmantelar el régimen actual y colocar a Machado o a otro líder opositor en el poder, como Edmundo González, quien es considerado el ganador legítimo de las contiendas electorales.
A pesar de las expectativas, Trump ha optado por mantener un diálogo con la vicepresidenta de Maduro, Delcy Rodríguez, a quien ha calificado como «una persona fantástica». Esta decisión ha dejado a muchos en la oposición preguntándose sobre su futuro y el papel que jugará Machado en la política venezolana.
Machado llega a esta cita con la intención de ganar el favor de Trump, incluso llegando a ofrecer compartir un hipotético Premio Nobel de la Paz en el futuro. Sin embargo, Trump ha expresado sus dudas sobre su capacidad de liderazgo, señalando que aunque Machado es una mujer agradable, carece del respeto y apoyo necesarios para gobernar, lo que evidencia la complicada dinámica de poder en juego.
La opinión sobre Machado está dividida: para algunos es la líder natural de la oposición, mientras que para otros es vista como una figura extremista y casi golpista. Francisco Sánchez, del Instituto de Iberoamérica, observa que su relevancia podría disminuir en el proceso de transición hacia la democracia en Venezuela, donde su papel podría ser más significativo tras futuras elecciones, como candidata.
María Ángeles Diez, doctora en Ciencias Políticas, comparte una perspectiva más crítica y considera que la trayectoria de Machado la ha llevado a ser descartada por Trump, quien, según ella, no está interesado en apoyar a un personaje tan polarizante. Diez argumenta que Estados Unidos está buscando estabilidad en la región y que la presencia de Machado podría ser vista como un factor desestabilizador.
Por otro lado, Benigno Alarcón, director del Centro de Estudios Políticos y de Gobierno, sostiene que Machado todavía posee un liderazgo significativo en la política venezolana. Alarcón menciona que las encuestas reflejan niveles de apoyo estables para ella, sugiriendo que podría ser una figura relevante en el futuro político del país, independientemente de la oposición que enfrenta en este momento.
La relación de Machado con Estados Unidos ha sido estratégica desde el inicio de su carrera. Durante la primera administración de Trump, ella abogó por una intervención militar en Venezuela. De acuerdo con su narrativa, el régimen de Maduro estaba alineado con «las peores tiranías del mundo», lo que solidificó su posición como aliada de la política estadounidense en la región.
Sin embargo, expertos indican que la posibilidad de una intervención directa es cada vez menos viable. La situación en Venezuela ha evolucionado, y muchos venezolanos prefieren un cambio de gobierno pacífico y gradual al caos de un conflicto armado. Francisco Sánchez subraya que la expectativa de una intervención radical está decayendo y que el exilio venezolano está ansioso por un cambio que se percibe como inminente.
A medida que Machado busca un papel más activo en la política, la victoria de Edmundo González en las primarias y su reconocimiento internacional a pesar de la inhabilitación de Machado evidencian las complejidades del liderazgo opositor en el país. La actividad política de Machado ha mermado, además, su capacidad de movilización, lo cual, según algunos observadores, puede debilitar su influencia en el futuro.
En su búsqueda de relevancia, Machado ha intentado presentarse como víctima de un sistema que la marginaliza, lo que podría ser una estrategia para mantener el apoyo tanto a nivel local como internacional. Esta dinámica podría influir en su encuentro con Trump y en el rumbo que tome su carrera política.
En conclusión, el encuentro entre María Corina Machado y Donald Trump es una oportunidad significativa para plantear estrategias que pueden afectar directamente el futuro político de Venezuela. Sin embargo, su papel en este proceso sigue siendo incierto, y las acciones de Trump en relación con el gobierno venezolano podrían determinar su relevancia en el cambio político que tanto anhela la oposición.



















