El cantante Julio Iglesias ha roto su silencio de forma tajante durante la madrugada de este viernes, 16 de enero de 2026. A través de un comunicado urgente publicado en su cuenta oficial de Instagram cerca de las tres de la mañana, el artista ha negado «rotundamente» las acusaciones de agresión sexual, maltrato y trata de personas presentadas por dos ex-empleadas domésticas.
En un mensaje redactado en primera persona y cargado de emotividad, Iglesias ha calificado los hechos denunciados como «absolutamente falsos». El artista ha expresado sentir una «gran tristeza» por el relato de las denunciantes, quienes trabajaron en sus residencias de Bahamas y República Dominicana durante el año 2021. Las mujeres describen un escenario de abusos, humillaciones y jornadas laborales extenuantes de hasta 16 horas sin contrato, además de episodios de violencia física y psicológica.
Ante la gravedad de estas denuncias, que están siendo analizadas por la Audiencia Nacional para determinar si España tiene competencia judicial sobre los hechos ocurridos en el extranjero, el cantante ha decidido pasar a la ofensiva legal. Para ello, ha contratado los servicios del prestigioso abogado penalista José Antonio Choclán. Choclán, antiguo magistrado de la propia Audiencia Nacional, es conocido por haber pilotado las defensas de personalidades de alto perfil como Cristiano Ronaldo, Corinna Larsen o Víctor de Aldama, destacando por su capacidad para alcanzar acuerdos favorables y su profundo conocimiento de los delitos económicos y contra la integridad.
En su escrito, Julio Iglesias ha confesado que nunca había sentido «tanta maldad» y ha advertido que no piensa adoptar una estrategia de perfil bajo, asegurando que aún le quedan fuerzas para defender su dignidad y que la verdad salga a la luz. Este movimiento se produce en un momento en que el Gobierno de España, a través de figuras como Yolanda Díaz, ha planteado la posibilidad de retirarle la Medalla de Bellas Artes por razones éticas, mientras que su entorno íntimo, incluyendo a su exmujer Isabel Preysler, ha manifestado su incredulidad ante las acusaciones, afirmando no reconocer al artista en el retrato de abusador que dibujan las denuncias.




















