La inflación en España ha iniciado 2026 con un notable alivio para los bolsillos de los hogares. El índice de precios al consumo (IPC) se situó en enero en el 2,4% interanual, según el dato adelantado publicado este viernes por el Instituto Nacional de Estadística (INE). La cifra supone una rebaja de cinco décimas respecto a diciembre, el mayor descenso registrado desde marzo del año pasado, y acerca los precios al objetivo del 2% marcado por el Banco Central Europeo (BCE).
Este retroceso de la inflación también reduce de forma significativa la brecha con el resto de socios europeos, que hace unos meses rondaba el punto porcentual y ahora se estrecha casi a la mitad, un factor clave para mejorar la competitividad de la economía española.
El principal motor de esta moderación ha sido el abaratamiento de la energía. El INE explica que, aunque el precio de la electricidad aumentó en enero, lo hizo de manera más contenida que en el mismo mes de 2025. Además, los carburantes registraron una caída de precios frente al incremento experimentado un año antes, lo que ha contribuido decisivamente a frenar la escalada inflacionista.
Desde el Ministerio de Economía valoran positivamente el dato. “La inflación sigue moderándose en línea con el objetivo del BCE y permite a las familias seguir ganando poder adquisitivo”, señaló el departamento en un comunicado. En términos mensuales, los precios descendieron cuatro décimas respecto a diciembre. No obstante, la inflación subyacente —que excluye energía y alimentos no elaborados— se mantuvo estable en el 2,6%, encadenando su tercer mes consecutivo sin variaciones.
España cerró 2025 con una inflación media del 2,7%, la más elevada entre las grandes economías de la zona euro. Aunque el país sigue liderando el crecimiento económico europeo, la persistencia de la inflación en los servicios y el encarecimiento de los alimentos y bebidas no alcohólicas habían retrasado la vuelta a la normalidad de los precios, un proceso que ahora parece más cercano.
Según Raymond Torres, director de Coyuntura de Funcas, en el comportamiento de los precios influye un “efecto escalón”, derivado del aumento registrado en enero de 2025 tras la retirada de algunas medidas de apoyo.
De cara a los próximos meses, algunos factores externos podrían seguir ayudando a contener la inflación. La depreciación del dólar frente al euro, en mínimos de cuatro años, abarata las importaciones de gas y petróleo. Además, aunque el gas natural se ha encarecido cerca de un 50% en el último mes y medio en el mercado europeo, su precio sigue siendo inferior al de hace un año. Algo similar ocurre con el petróleo, más caro que a comienzos de 2026, pero aún un 10% más barato que en el mismo periodo de 2025.
El dato de inflación llega en un contexto de estabilidad de los tipos de interés, fijados en el 2%. El BCE mantiene sin cambios su política monetaria desde hace cuatro reuniones y no se esperan movimientos a corto plazo, dado que la inflación media de la eurozona se sitúa en el 1,9%.
Como apunta Ángel Talavera, economista jefe para Europa de Oxford Economics, “teniendo en cuenta que España crece más que la media europea, es normal convivir con algo más de inflación, pero para los hogares lo decisivo será la evolución de los salarios frente a los precios”.


















