Los equipos estadounidenses volvieron a imponerse en el renovado NBA All-Star Weekend, dejando en evidencia que, a pesar de la globalización de la liga, los jugadores no nacidos en EE.UU. aún no logran arrebatar el protagonismo en la cancha. El triunfo del Team Stars sobre el conjunto internacional dejó como MVP a Anthony Edwards, quien destacó con actuaciones clave y el triple que forzó la prórroga.
El evento, celebrado en el Inuit Dome de Los Ángeles ante 15.973 espectadores, estrenó un formato triangular con minipartidos de 12 minutos. Aunque la idea buscaba refrescar la tradicional rivalidad Este-Oeste y atraer a un público global, la ejecución dejó dudas: la final se decidió con un abultado 26 puntos de diferencia a favor de los estadounidenses, evidenciando un desequilibrio competitivo que resta emoción al cierre.
Entre los nombres propios, Kawhi Leonard brilló pese a las polémicas extradeportivas que lo rodean, y Victor Wembanyama mostró su talento con 14 puntos, aunque no pudo evitar la derrota de su equipo. La participación limitada de estrellas internacionales como Luka Doncic, lesionado, y la ausencia de Giannis Antetokounmpo o Shai Gilgeous-Alexander, contribuyó a que el resultado final favoreciera claramente a EE.UU.
Críticos y aficionados coinciden en que el nuevo formato, aunque innovador, necesita ajustes: las reglas de elegibilidad por nacionalidad generan confusión —Norman Powell pasó de estadounidense a jamaicano en minutos— y la estructura triangular con prórrogas puede distorsionar la competición. Aun así, la NBA logró recuperar parte del interés perdido durante el viernes y sábado del fin de semana, y el espectáculo televisivo, con retransmisión en NBC, fue satisfactorio para los patrocinadores.
En definitiva, el All-Star 2026 mezcla luces y sombras: mantiene su capacidad de espectáculo y destaca individualidades como Edwards y Leonard, pero deja patente que el concepto aún privilegia a EE.UU. sobre el talento internacional. La liga tendrá que pulir el equilibrio entre diversión, competencia y visibilidad global si quiere que, en el futuro, “el mundo” tenga realmente oportunidad de ganar.




















