En este domingo 15 de marzo de 2026, nos encontramos en el Cuarto Domingo de Cuaresma, conocido tradicionalmente como el Domingo Laetare (del latín «alegraos»). A mitad del camino cuaresmal, la Iglesia nos invita a levantar la mirada: la meta de la Pascua está cerca.
El Domingo Laetare
A diferencia del tono austero de las semanas anteriores, hoy los ornamentos litúrgicos pueden cambiar el morado por el rosa. Es un «oasis» en medio del desierto de la Cuaresma, un recordatorio de que nuestra penitencia no es un fin en sí mismo, sino un medio para recibir la alegría de la Resurrección.
Santos destacados del 15 de marzo
Aunque hoy es un día marcado principalmente por la liturgia dominical, el santoral recuerda a figuras que reflejan esta «alegría» y entrega a Dios:
- Santa Luisa de Marillac (1591-1660): Aunque su fiesta es en otra fecha, su memoria es muy actual por su espíritu de caridad. Colaboradora de San Vicente de Paúl, fundó las Hijas de la Caridad. Fue una mujer que supo transformar su fragilidad personal en una fortaleza inmensa para servir a los descartados de la sociedad.
- San Zacarías, Papa: Fue el último Papa de origen griego. Su pontificado (741-752) fue una época de gran diplomacia y paz, logrando frenar invasiones en Italia mediante el diálogo y la fe. Es un modelo de pastor que busca la armonía en tiempos de conflicto.
- San Clemente María Hofbauer: Sacerdote redentorista del siglo XVIII, conocido como el «Apóstol de Viena». Su vida fue un fuego constante de celo apostólico, dedicándose a la predicación, la atención a los pobres y la reforma de la vida cristiana en una época de gran secularización.
- San Longinos, soldado: Según la tradición, fue el centurión que estuvo al pie de la Cruz y, al ver morir a Jesús, exclamó: «Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios». Tras su conversión, se convirtió en un valiente testigo del Resucitado hasta el martirio.
Beatos
- Beato Artemide Zatti: Un enfermero salesiano que vivió en Argentina a principios del siglo XX. Es un ejemplo reciente y cercano de santidad vivida en el cuidado de los enfermos, irradiando una alegría contagiosa a pesar de sus propios padecimientos físicos.

















