El Real Madrid se lleva un duelo épico ante el Atlético (3-2) con un doblete del brasileño y un Valverde estelar, en una noche de alternativas, golazos y máxima intensidad
El derbi madrileño no decepcionó. En una noche donde el fútbol se impuso al ruido, el Real Madrid logró una victoria vital para sus aspiraciones al título al derrotar a un Atlético de Madrid que compitió como si le fuera la vida en ello. El equipo de Arbeloa, impulsado por un Vinicius determinante y un Fede Valverde ubicuo, se llevó tres puntos que mantienen el suspense en la clasificación y demuestran que, pese a la distancia, los blancos no piensan bajar los brazos.
Un inicio volcánico y el golpe de Lookman
El partido arrancó con una marcha más de lo habitual. Vinicius avisó primero, pero fue Lunin quien sostuvo al Madrid con una parada estratosférica a quemarropa ante Llorente. En la otra área, Valverde estrellaba un balón en el palo tras un autopase de 30 metros que dejó sentado a Hancko.
Pese al dominio alterno, fue el Atlético quien golpeó primero. Una triangulación perfecta iniciada por Lookman, continuada por Ruggeri y adornada con un taconazo de Giuliano Simeone, permitió al delantero nigeriano fusilar a Lunin. Los centrales blancos, que venían de secar a Haaland en Champions, se vieron superados por la movilidad rojiblanca en el 0-1.
Remontada blanca y el zapatazo de Nahuel
Tras el descanso, el escenario cambió por completo. Brahim provocó un penalti claro de Hancko que Vinicius no perdonó para poner las tablas. Casi sin tiempo para que el Atlético reaccionara, una pérdida de Giménez ante la presión asfixiante de Valverde terminó con el uruguayo mandando el balón a la red con un sutil disparo de exterior. El Madrid le daba la vuelta al derbi en apenas diez minutos.
Simeone reaccionó moviendo el banquillo y buscando el físico de Nahuel Molina. El lateral argentino respondió con uno de los goles del campeonato: un derechazo desde 20 metros que se coló por la escuadra derecha de Lunin, devolviendo el empate (2-2) al marcador y el silencio al Bernabéu.
Vinicius pone la firma final
Con el partido roto y convertida la segunda mitad en una montaña rusa, emergió de nuevo la figura de Vinicius. El brasileño, que ya había sido el más activo, recibió en la frontal, perfiló su bota y sacó una rosca imparable para Musso que supuso el definitivo 3-2. Ni la entrada de Mbappé en los minutos finales ni el empuje desesperado del Atlético cambiaron un resultado que premia la fe del Madrid y castiga la falta de contundencia defensiva de los de Simeone en momentos clave.
















