La prensa internacional tacha de excesiva la decisión del colegiado Vincic, que cambió el rumbo de la eliminatoria tras mostrar la segunda amarilla al francés por una acción de retención de balón.
El Real Madrid vivió este 15 de abril una de sus noches más tensas en territorio alemán. Con el marcador 2-3 en el Allianz Arena y el pase a las semifinales en el aire, una decisión arbitral en los minutos finales desató la tormenta. Eduardo Camavinga vio la tarjeta roja, dejando a los blancos en inferioridad en el momento más crítico y provocando un terremoto de reacciones en los principales diarios deportivos del continente.
Una secuencia confusa y determinante
La jugada, que ya es objeto de debate mundial, se produjo tras una falta sobre Harry Kane. Según los reportes, el centrocampista francés intentó demorar el saque del Bayern de Múnich. El árbitro esloveno, Slavko Vincic, no dudó en mostrarle la cartulina amarilla, la segunda en apenas ocho minutos para el jugador.
«El árbitro no vio que Camavinga ya tenía amarilla. Inicialmente le muestra la amonestación y luego se da cuenta de que conlleva la roja», señalaba el diario alemán Kicker.
Reacciones de la prensa europea: ¿Error o ingenuidad?
La crítica se divide entre la rigurosidad del colegiado y la falta de picardía del jugador francés. A continuación, un resumen de las posturas más destacadas:
The Sun (Reino Unido): La califica de «absurda».
Gazzetta dello Sport (Italia): Considera la sanción «claramente excesiva», aunque tacha al jugador de ingenuo por dar pie a la amonestación.
Bild (Alemania): Sugiere que el árbitro se vio sorprendido al recordar la amonestación previa, actuando de forma mecánica.
L’Equipe (Francia): Más crítico con el jugador que con el juez, mencionando que fue expulsado tras su propio error tras recibir dos amarillas en un intervalo de 8 minutos.
The Guardian (Reino Unido): Define la acción de Camavinga como «totalmente prescindible» dado el contexto del partido.
Un final de infarto
Para medios como Le Parisien, el criterio de Vincic al interpretar que el francés «retenía el balón demasiado tiempo» fue el detonante de una expulsión que el Real Madrid protestó airadamente sobre el césped. Mientras en España se habla de un castigo desproporcionado para la magnitud del encuentro, en Inglaterra y Francia se pone el foco en la falta de control emocional del joven mediocentro en un escenario de tal presión.
Lo que es innegable es que la salida de Camavinga fracturó el esquema de Ancelotti en el último suspiro, dejando una pregunta en el aire de todo el fútbol europeo: ¿Es justo que una pequeña pérdida de tiempo tras una falta decida quién llega a una final de Champions?




















