El clima político entre España y Venezuela vuelve a tensar la cuerda nacional. El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha cerrado filas este lunes con la líder opositora venezolana, María Corina Machado, tras su decisión de no mantener un encuentro oficial con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
La «coherencia» frente al «compadreo»
A su llegada a un desayuno informativo en Madrid —donde Machado fue presentada por el expresidente Felipe González—, Feijóo calificó de «absolutamente lógica» la postura de la política venezolana. Según el líder de la oposición española, Machado está siendo fiel a su trayectoria al rechazar una foto con quien, a su juicio, mantiene una relación de excesiva cercanía con el chavismo.
«María Corina Machado ha explicado muy bien que carece de sentido reunirse con Sánchez, porque ha compadreado con el régimen de Maduro y sigue todavía compadreando», afirmó Feijóo ante los medios.
El presidente del PP fundamentó estas críticas señalando la reciente postura diplomática de España, que ha solicitado a la Unión Europea el levantamiento de las sanciones al gobierno que ahora encabeza Delcy Rodríguez. Para Feijóo, este movimiento es «incompatible con la democracia» y con el papel que debería jugar un país occidental defensor de las libertades.
Sobre los incidentes en la Puerta del Sol
Feijóo también fue consultado por los tensos momentos vividos el pasado sábado en la Puerta del Sol, donde se registraron gritos e insultos contra Delcy Rodríguez. Aunque el líder popular quiso marcar distancias con las formas, lanzó un dardo directo a la gestión del Ejecutivo:
- Rechazo a la violencia verbal: «No estoy a favor de cánticos ni de insultar a nadie», aclaró.
- Crítica a la doble vara de medir: Matizó que «hay personas que insultan y después les molesta ser insultadas», evitando condenar de forma unilateral las protestas ciudadanas.
Un frente común con Felipe González
La presencia de Felipe González apadrinando el acto de Machado no ha pasado desapercibida. Este alineamiento refuerza la tesis de Feijóo de que la cuestión venezolana no es solo una disputa partidista, sino una cuestión de «coherencia democrática» que trasciende las siglas, situando a Sánchez en una posición de aislamiento frente a figuras históricas de su propio partido y a la oposición venezolana.















