Con Stephen Curry cerca de los 40, Steve Kerr con un pie fuera y una plantilla devorada por la nostalgia, la era más gloriosa de San Francisco se convierte en cenizas tras caer en el Play-In.
Lo que muchos se negaban a aceptar es ya una realidad matemática y deportiva: los Golden State Warriors han dejado de existir como aspirantes. La derrota contra los Phoenix Suns en el segundo partido del play-in no fue solo un tropiezo, fue el acta de defunción de una dinastía que acumuló cuatro anillos y cambió el baloncesto moderno, pero que hoy solo sobrevive de «migajas» y recuerdos.
El adiós de una mente brillante
El abrazo final entre Steve Kerr, Stephen Curry y Draymond Green en Arizona tuvo un innegable aroma a despedida. Kerr, que termina contrato y ya tiene 60 años, ha dejado su futuro en el aire. Tras nueve anillos (cinco como jugador y cuatro como técnico), el entrenador parece consciente de que el proyecto no da más de sí y que su permanencia responde más a un vínculo emocional que a una posibilidad real de éxito.
Un desierto de talento alrededor de Curry
La situación deportiva es crítica. Stephen Curry, a sus 38 años, sigue demostrando un talento generacional, pero la soledad en la pista es absoluta:
- Físico mermado: Curry solo ha podido disputar 43 partidos esta temporada debido a problemas físicos constantes.
- Veteranos en declive: Draymond Green (36 años) parece más centrado en su faceta de podcaster que en el juego; piezas como Al Horford o Jimmy Butler (que llegará a los 37 en septiembre) arrastran lesiones y años de desgaste.
- Fuga de cerebros: Las salidas previas del arquitecto Bob Myers y de un Klay Thompson que buscó fortuna en Dallas (y terminó viendo cómo Luka Doncic se marchaba a los Lakers) dejaron al equipo sin equilibrio.
Entre la revolución y el «Fan Service»
Los Warriors se enfrentan ahora a un verano de decisiones imposibles. La franquicia, que ha multiplicado su valor de forma estratosférica hasta los 9.000 millones de dólares, debe decidir si acometer una reconstrucción total o seguir apostando por la nostalgia.
Aunque han sonado nombres como Giannis Antetokounmpo para intentar un último asalto al anillo, parece poco probable que la estrella griega quiera unirse a un proyecto tan desmantelado. Incluso se ha especulado con la llegada de LeBron James, lo que convertiría a Golden State en una colección de «viejas glorias» más enfocada en los highlights que en la competición real.
El fin de la gloria
Desde el título de 2022, el equipo ha alternado semifinales con ausencias en playoffs. Curry se ha perdido la fase final en el 40% de su carrera, una cifra que choca con la longevidad de su eterno rival, LeBron James.
Los Warriors se han convertido en una película de nostalgia para sus aficionados, un producto extremadamente rentable gracias a los triples de Curry, pero vacío de contenido competitivo. El final que todos conocían ya es oficial: la última gran dinastía de la NBA ha llegado a su fin.















