A menos de dos meses para que ruede el balón en el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá, la FIFA ha salido al paso de los rumores que vinculaban a la selección de Italia con una posible invitación de última hora. El organismo internacional ha calificado la propuesta de «carente de fundamento», ratificando que Irán ocupará su lugar en la cita mundialista pese a las tensiones políticas.
El origen de la polémica: Un deseo desde EE. UU.
La chispa se encendió tras la propuesta de Paolo Zampolli, figura cercana al entorno de Donald Trump, quien sugirió formalmente que la Azzurra sustituyera a Irán. El argumento de Zampolli se basaba en el «pedigrí» de la tetracampeona del mundo y en el valor comercial y emocional de tener a Italia en un torneo organizado en suelo estadounidense.
Sin embargo, la respuesta de Gianni Infantino ha sido tajante:
«No hay planes B, C ni D; el plan A es el único. El deporte se tiene que quedar al margen de la política», afirmó el presidente de la FIFA, asegurando que Irán estará presente el próximo 11 de junio.
Italia rechaza la «caridad» deportiva
Curiosamente, los mayores críticos de esta posibilidad han sido los propios italianos. Desde el gobierno y las instituciones deportivas del país transalpino, la idea ha sido recibida con frialdad y rechazo ético:
- Andrea Abodi (Ministro de Deportes): «No es posible ni apropiado. El Mundial se gana en el terreno de juego».
- Luciano Buonfiglio (Presidente del CONI): «Me sentiría ofendido. Hay que merecer ir al Mundial».
En Italia se interpreta este movimiento más como un intento diplomático de la administración Trump por rebajar tensiones políticas con el gobierno de Giorgia Meloni que como una posibilidad deportiva real.
¿Qué pasaría si Irán decide no participar?
Aunque Irán ha enviado mensajes contradictorios —llegando a sugerir que preferirían jugar solo en territorio mexicano—, su retirada voluntaria acarrearía consecuencias devastadoras:
- Multas económicas: Según el Artículo 6 del reglamento, una retirada a menos de 30 días del inicio supondría una multa mínima de 550.000 euros.
- Devolución de fondos: La federación iraní debería reembolsar todo el dinero recibido por parte de la FIFA para la preparación del torneo.
- Sanciones adicionales: El Consejo de la FIFA podría aplicar castigos deportivos severos a futuro.
El orden de sucesión: Asia tiene la prioridad
Incluso en el remoto caso de que la plaza de Irán quedara vacante, el reglamento favorecería a la Confederación Asiática (AFC). Selecciones como Emiratos Árabes Unidos (EAU), o incluso las perdedoras de la repesca intercontinental como Jamaica y Bolivia, tendrían argumentos legales más sólidos que Italia para reclamar el puesto, basándose en los criterios de clasificación deportiva y no en invitaciones por «prestigio».
Por ahora, el Mundial de las 48 selecciones mantiene su cuadro intacto, dejando a Italia, una vez más, como la gran ausente que deberá esperar a 2030 para buscar su redención en el césped.














