La gestión de las listas de espera en Ceuta vuelve a ser el centro de la polémica. F.V., un vecino de la ciudad y barrendero de profesión, ha denunciado públicamente el calvario que atraviesa tras sufrir un infarto hace más de un año. A pesar de la gravedad de su estado, sigue esperando un cateterismo y la implantación de un stent, mientras la administración sanitaria justifica la demora de una forma que el afectado califica de «mentira».
Según recoge El Faro de Ceuta, el paciente recibió recientemente una respuesta del Ingesa tras interponer una reclamación formal. En dicho documento, la gerencia admite que la espera para pacientes no urgentes es «prolongada», pero alega que el paciente perdió su oportunidad debido a que no respondió el teléfono el único día en que se generó una cita disponible.
«Es una excusa para salir del paso»
El afectado se muestra indignado ante la versión oficial. F.V. asegura que ni él ni su hijo, cuyo número también fue facilitado, recibieron jamás comunicación alguna.
«En ningún momento me han llamado. Es mentira; que lo demuestren. Es una excusa que sacan para salir del problema», declara el paciente a El Faro de Ceuta, lamentando que por una supuesta llamada no atendida se le haya dejado en el olvido durante 12 meses.
Deterioro de la salud por la espera
El retraso no solo es una cuestión administrativa, sino que ha tenido consecuencias directas en su salud. Tras un año sin el control ni la intervención necesarios:
- Descontrol metabólico: Sus niveles de azúcar, tensión y colesterol, antes estables, se han disparado.
- Intervención suspendida: Aunque recientemente se intentaron retomar los trámites tras su queja al Ministerio de Sanidad, los médicos no pueden operarle ahora hasta que logren estabilizar estos nuevos parámetros.
El paciente teme que su caso sea solo la punta del iceberg y que otros ciudadanos estén sufriendo situaciones similares de indefensión. «Juegan con mi salud diciendo mentiras y falsedades a través de un escrito», concluye F.V., quien ve cómo su recuperación se aleja debido a lo que considera una «tomadura de pelo» y una falta total de respeto hacia los pacientes.















