El Índice de Peligro de Incendios Forestales (IPIF) entra en funcionamiento ante el inicio de la temporada de riesgo alto con el objetivo de precisar las alertas y reducir las falsas alarmas un diez por ciento
MADRID. La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) afronta el inicio de la temporada de riesgo alto de incendios forestales, que comienza este lunes, con la implantación de un nuevo método para calibrar el peligro de los fuegos en España. Por primera vez, el sistema de medición no se limitará a evaluar variables aéreas tradicionales como la temperatura y la velocidad del viento, sino que integrará en su análisis el estado real del suelo, determinando su grado de humedad o sequedad y el tipo de uso específico de cada terreno. Con la introducción de este algoritmo, denominado Índice de Peligro de Incendios Forestales (IPIF), la institución meteorológica busca acotar con mayor precisión las zonas en riesgo extremo y disminuir de forma significativa las falsas alarmas al inicio del periodo estival.
Un algoritmo avanzado para calibrar el riesgo real del suelo
El nuevo IPIF se configura como un desarrollo propio de la AEMET que asimila el indicador utilizado hasta la fecha por los servicios meteorológicos, el sistema canadiense FWI (Fire Weather Index), pero ampliando de forma sustancial su espectro analítico. Hasta el momento, las metodologías internacionales se circunscribían a factores estrictamente meteorológicos. Con esta actualización, España se sitúa como pionera al incorporar variables relativas a la situación del terreno, evaluando el estado del denominado «combustible vivo» para estimar tanto la probabilidad de que se origine un incendio como la virulencia que este podría alcanzar.
Desde la Agencia Estatal de Meteorología se ha evitado realizar predicciones sobre si el verano de 2026 registrará el comportamiento adverso del ejercicio de 2025, cuando el fuego calcinó más de 300.000 hectáreas con afectaciones de gravedad en regiones como León o Galicia, o si se aproximará a los indicadores más benignos del año 2024, que estuvo precedido por una primavera con mayores precipitaciones y un suelo más húmedo. Los técnicos de la AEMET señalan que una segunda mitad de junio con registros de lluvia superiores a la media habitual supondría un indicador favorable para los meses de julio y agosto, debido precisamente al peso que la variable de la humedad del terreno adquiere en el nuevo índice.
Para optimizar la delimitación de las áreas expuestas a un peligro muy alto o extremo, el IPIF realiza una caracterización detallada de la superficie combinando la medición de la humedad del suelo con el estado de la vegetación, analizado mediante imágenes de satélite actualizadas cada diez días, y los diferentes usos del suelo. En relación con este último apartado, el algoritmo añade una nueva categoría de clasificación a las cinco preexistentes. Aunque se mantienen los baremos asociados a riesgo máximo y extremo para los entornos más vulnerables, se introduce una categoría de riesgo muy bajo destinada de manera específica a zonas urbanas o que registren nevadas.
Reducción de alertas rojas para evitar la saturación del sistema
El desarrollo del algoritmo se ha prolongado desde el año 2023 a partir del cruce de datos históricos correspondientes al periodo comprendido entre 2015 y 2024. Este marco temporal ofrece un reflejo más actualizado que la serie empleada con anterioridad (2013-2019), incorporando los últimos años caracterizados por episodios de calor intenso para ajustar el diagnóstico ante situaciones de temperaturas extremas. La implantación del sistema, operativa desde el pasado 27 de mayo de cara a la campaña que se inicia este lunes, persigue evitar la saturación en la emisión de alertas institucionales.
Fuentes del organismo meteorológico detallan que el método precedente tendía a señalar un elevado número de puntos bajo riesgo alto que, con los nuevos criterios de humedad del terreno, quedan descartados al tratarse de superficies menos secas donde la vegetación presenta menor propensión a arder. En las comprobaciones internas realizadas por la AEMET tomando como referencia los mapas de riesgo de agosto del año pasado, el índice canadiense arrojaba una presencia notablemente superior de zonas marcadas en color rojo —indicativo de peligro extremo— en comparación con los resultados que genera el algoritmo actual.
De igual modo, este procedimiento atempera los niveles de alerta que el modelo FWI detectaría ante olas de calor tempranas en el mes de mayo, ponderando el impacto de las lluvias y tormentas que se registraron de forma frecuente durante la primera quincena de dicho mes. Marcelino Núñez, delegado de la AEMET en Extremadura y miembro del equipo de expertos partícipe en el diseño del proyecto, ha corroborado que la tasa de falsas alarmas disminuye desde el 26,27 por ciento asociado al patrón canadiense hasta un 16 por ciento con el IPIF, reconociendo que con el anterior sistema «nos pasábamos de frenada». Ambos modelos comparten, no obstante, una capacidad de predicción del entorno del 80 por ciento de los incendios forestales. Al inicio de esta temporada, el especialista advierte de que «falta ver cómo se va a comportar» sobre el terreno.
Adif activa su plan preventivo en los márgenes de la red ferroviaria
De forma paralela al despliegue meteorológico, el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) ha reactivado su Plan de Prevención contra Incendios en las vías del tren y sus entornos inmediatos. La iniciativa tiene como fin prioritario reforzar la seguridad en los más de 15.000 kilómetros que integran la red ferroviaria nacional para impedir que la presencia del fuego interfiera en el tráfico ferroviario. Durante el periodo estival del año pasado, la circulación de convoyes entre Madrid y Galicia permaneció interrumpida durante más de una semana debido a la proximidad de los incendios forestales a los raíles en la red gallega.
El programa preventivo articulado por Adif establece un marco de colaboración coordinada con las operadoras ferroviarias Renfe, Ouigo e Iryo para la ejecución de medidas de carácter correctivo y preventivo en los márgenes de las líneas. Este plan posee una vigencia de carácter anual, extendiéndose desde el 1 de junio de 2026 hasta el 31 de mayo de 2027, si bien la corporación pública intensifica de forma selectiva el grueso de sus intervenciones de desbroce y vigilancia durante los meses correspondientes a la época estival.














