BARCELONA.– Tras el revuelo político y el posterior órdago de Junts per Catalunya emplazándole a negociar en Waterloo, el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha salido al paso de las críticas. Este martes en Barcelona, Feijóo ha querido dejar claro el marco conceptual de su propuesta de moción de censura instrumental, asegurando que su iniciativa no responde a un cambalache político, sino a una necesidad institucional de convocar elecciones.
«No vengo a pedir favores ni tampoco a regalarlos», ha sentenciado con firmeza el líder del PP.
Sin «favores» ni pactos ocultos con el nacionalismo
La declaración de Feijóo llega apenas 24 horas después de abrir públicamente la puerta a una alianza táctica con formaciones como el PNV y Junts. El plan del PP pasa por activar un bloque alternativo de 184 diputados que, orillando de la ecuación a Vox, fuerce la caída de Pedro Sánchez y la convocatoria inmediata de elecciones generales.
Ante las suspicacias generadas en las propias filas conservadoras y la exigencia del independentismo catalán de establecer una mesa de negociación formal en el extranjero, Feijóo ha querido blindar sus principios:
- Rechazo a las componendas: Ha subrayado que su objetivo no es «remover conciencias» de partidos ideológicamente opuestos ni tejer pactos de gobernabilidad estables con ellos.
- La vía institucional: Ha defendido que no busca «atajos» para alcanzar la presidencia del Gobierno, insistiendo en que el único fin de la moción es devolver la palabra a la ciudadanía en las urnas, no negociar cesiones políticas a cambio de votos.
Con este posicionamiento en la capital catalana, Feijóo intenta marcar una línea roja clara ante el desafío de Junts, reafirmando que su propuesta es una oferta cerrada y de carácter exclusivamente instrumental.















