El delantero del Real Madrid encarriló el pase galo sumando su octavo gol en el torneo en un partido de dominio absoluto de ‘Les Bleus’, empañado únicamente por un penalti errado por el astro francés en la primera mitad.
Francia ya es la primera semifinalista de la Copa del Mundo. El combinado dirigido por Didier Deschamps no ha fallado a las expectativas y, en la tercera participación del técnico, vuelve a certificar su presencia en la penúltima ronda del torneo ecuménico. Un éxito que comparte con su gran estandarte, Kylian Mbappé, quien volvió a emerger como la luz guía de una generación de oro para echar abajo la resistencia de una selección de Marruecos irreconocible y muy alejada del nivel mostrado en las rondas previas.
Un planteamiento conservador e inofensivo
El conjunto norteafricano afrontó la cita con excesivo respeto, saltando al césped sin un delantero centro de referencia. Brahim Díaz asumió de forma improvisada las funciones de punta en un dibujo con el que su técnico buscaba prioritariamente defender y contener el vendaval galo. Sin embargo, la apuesta careció de mordiente y Marruecos no logró chutar entre los tres palos hasta el minuto 83 de juego.
Francia leyó el partido a la perfección desde el pitido inicial. Con Michael Olise derrochando talento en la mediapunta y Ousmane Dembelé desbordando por banda, el monólogo francés fue constante. Solo la falta de fluidez en los metros finales impidió una renta mayor antes del descanso ante una Marruecos incapaz de sacar el balón con criterio.
Bono frena a Mbappé desde los once metros
La gran oportunidad para inaugurar el marcador llegó en el minuto 26. Mbappé forzó con astucia el contacto en el área con Mazraoui, induciendo al colegiado argentino Facundo Tello a señalar la pena máxima. Pese a la obligatoria revisión del VAR, el castigo se mantuvo firme. Tras dos minutos de tensa espera, el delantero francés ejecutó uno de los peores penaltis de su carrera, permitiriendo que un consumado especialista como Yassine Bono adivinara sus intenciones y detuviera el lanzamiento.
A pesar del varapalo psicológico, el asedio francés no cesó. Mbappé, Upamecano, Dembelé y Doué dispusieron de ocasiones claras antes del descanso, todas desbaratadas por las intervenciones del exguardameta sevillista. El primer tiempo concluyó con una apabullante estadística de 13 disparos franceses por solo uno marroquí —que no encontró portería—, incluyendo un potente chut lejano de Lucas Digne que se estrelló en el larguero.
El genio despierta para sentenciar el 2-0
En la reanudación, Marruecos intentó estirar líneas apoyándose en el criterio de Ounahi, Talbi y El Khannous, junto a la movilidad entre líneas de Brahim. No obstante, el amago de reacción no llegó a inquietar al guardameta Mike Maignan.
Superada la hora de partido, reapareció el estado de gracia de Kylian Mbappé. El atacante del Real Madrid fabricó de la nada una jugada personal en el área que culminó con su clásico disparo cruzado, inalcanzable para Bono, logrando así su octavo tanto en el campeonato. El mazazo definitivo llegó apenas tres minutos después, cuando Manu Koné forzó una pérdida en la salida marroquí y cedió el esférico a Dembelé, quien sentenció el definitivo 2-0 con un golpeo raso y ajustado al poste, sellando el billete de una imperial Francia hacia las semifinales.


















