Los jóvenes acampados por el derecho a la vivienda restan importancia a los anuncios del Gobierno o a un eventual adelanto electoral y reclaman transformaciones estructurales y una huelga general.
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MADRID.— La acampada que desde hace dos semanas ocupa la madrileña Puerta del Sol ha recibido con frialdad e indiferencia los anuncios institucionales del Palacio de la Moncloa. Ante la comparecencia matutina del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, los activistas concentrados en el centro de la capital aseguran que afrontan la jornada «como un día más», desmarcándose de la agenda política tradicional.
A primera hora de la mañana, entre el goteo constante de personas que despertaban en el campamento y los turnos de guardia nocturna, el sentir generalizado se centraba en distanciar las reivindicaciones del movimiento del juego parlamentario. «Si va a hacer alguna jugada, que la haga ya. Nos da igual, ningún partido nos representa», afirmaba Claudia García, de 23 años, tras pasar la noche en uno de los accesos a las tiendas de campaña.
Crítica a las soluciones temporales
Para los jóvenes movilizados, ni las declaraciones ejecutivas ni la posibilidad de un adelanto de los comicios abordan la raíz del problema. Desde las inmediaciones de la estación de metro de Sol, estudiantes y participantes como Hugo Gómez, de 18 años, y Sergio Sánchez, de 19, han remarcado que la vía electoral «no cambia mucho» sus demandas reales.
El colectivo enfatiza que la solución a la crisis habitacional requiere un cambio de modelo profundo que trascienda la coyuntura política actual. Entre sus prioridades principales destacan el llamamiento a una huelga general y la articulación de medidas estructurales para garantizar el acceso universal a la vivienda, rechazando de forma tajante lo que consideran «parches» legislativos o propuestas cortoplacistas.








