Varios agentes de la Guardia Civil resultaron heridos leves y cinco personas han sido detenidas después de que una narcolancha embistiera a la patrullera Río Guadalmedina en una persecución en alta mar frente a Huelva. El suceso ocurrió este jueves, cerca de la desembocadura del río Guadalquivir, durante una operación anticrimen contra el narcotráfico.
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Hechos del incidente frente a Huelva
La operación se inició alrededor de las 13:30 horas cuando la patrullera del Servicio Marítimo Provincial de Cádiz detectó lo que parecía un suministro de combustible con garrafas entre dos embarcaciones de alta velocidad (EAV) supuestamente vinculadas al narcotráfico. La maniobra se verificó cerca de la desembocadura del Guadalquivir. Al percibirse vigiladas, una de las narcolanchas emprendió la huida a gran velocidad. Durante la persecución, embistió a la patrullera, provocándole daños estructurales visibles. A pesar de la colisión, los agentes mantuvieron el seguimiento hasta conseguir interceptar la embarcación y arrestar a sus cinco tripulantes. En el impacto, los guardias civiles sufrieron contusiones de carácter leve. Todas las declaraciones incluidas son literales del comunicado difundido por la Benemérita.
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Antecedentes y marco regulatorio de operaciones similares
En los últimos meses, el suministro de combustible en alta mar entre embarcaciones de narcotráfico —conocido como “petaqueo”— ha sido objeto de varias actuaciones policiales en el litoral de Huelva y Cádiz. En febrero se desarticuló una red que abastecía a narcolanchas con combustible, víveres y cambio de tripulación, en la que fueron detenidas 44 personas y se incautaron más de 16.000 litros de fuel.
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Además, el 8 de mayo pasado dos guardias civiles fallecieron en una persecución contra una narcolancha, a unas 80 millas náuticas de la costa de Huelva. Ese suceso se cobró la vida de Germán y Jerónimo, y otros dos agentes resultaron heridos, siendo uno de ellos de gravedad.
A nivel normativo, este tipo de operaciones se sustentan en la Ley de Seguridad Ciudadana y en el Código Penal español, regulaciones que sancionan la pertenencia a organizaciones criminales, el contrabando marítimo, los delitos contra la salud pública y aquellos que pongan en peligro la vida de los agentes del orden. El Servicio Marítimo de la Guardia Civil desempeña un papel esencial en estas intervenciones, especialmente en zonas como el Estrecho de Gibraltar y la desembocadura del Guadalquivir, tradicionalmente utilizadas como rutas de entrada de narcolanchas.
Situación actual y retos en la lucha contra el narcotráfico marítimo
El litoral de Huelva continúa siendo escenario de frecuentes operaciones contra el narcotráfico en alta mar, muchas de las cuales implican persecuciones peligrosas, uso de embarcaciones rápidas y abastecimientos logísticos en el mar. Los agentes enfrentan riesgos elevados: los incidentes suelen incluir maniobras evasivas, condiciones adversas, embestidas de las narcolanchas y, en casos más graves, armas de fuego.
Este último suceso, aunque no dejó víctimas mortales, subraya los peligros que asumen los agentes en cada dispositivo. Las asociaciones profesionales demandan mayores medios técnicos y humanos, como más embarcaciones rápidas, mejor equipamiento y refuerzos en vigilancia, para hacer frente al incremento de la actividad de las organizaciones dedicadas al narcotráfico marítimo y reducir el riesgo para los efectivos encargados de su persecución.











