En un giro preocupante, España se enfrenta nuevamente a la peste porcina africana, enfermedad que había sido erradicada hace casi tres décadas. Este brote ha sido detectado recientemente en la sierra de Collserola, en Barcelona, donde se han encontrado varios jabalíes muertos. Ante esta situación, el Gobierno ha decidido implementar restricciones para contener la expansión del virus.
La peste porcina africana (PPA) es una enfermedad altamente contagiosa y letal que afecta a cerdos y jabalíes. A pesar de su gravedad, no representa un riesgo para la salud humana. «Los cerdos afectados presentan síntomas como la fiebre y la pérdida de apetito, y en casi todos los casos, la enfermedad resulta mortal», explica el Dr. José Antonio López Guerrero, experto en virología.
La transmisión del virus se realiza a través del contacto entre animales infectados, así como por la picadura de garrapatas. Sin embargo, el origen del brote sigue siendo incierto. Según el Ministro de Agricultura, Luis Planas, se están realizando investigaciones para determinar cómo se produjo el contagio, aunque no se descartan hipótesis como la migración de jabalíes o el consumo de productos contaminados.
En la actualidad, no existe una vacuna para la peste porcina africana, lo que complica aún más la situación. La enfermedad está clasificada en la categoría A por la Unión Europea, lo que obliga a los países miembros a adoptar medidas rigurosas para controlar y erradicar cualquier brote a la mayor brevedad posible.
Aparte de España, la peste porcina africana ha sido reportada en 14 países de la Unión Europea. Desde su introducción en Rusia en 2007, ha ido avanzando lentamente hacia el oeste, afectando a naciones vecinas como Ucrania y Bielorrusia. En Italia, por su parte, la enfermedad se mantiene endémica en Cerdeña desde 1978.
Este es el primer brote registrado en España desde 1994, cuando se logró erradicar el virus con un esfuerzo sostenido que incluyó la vigilancia en granjas y el sacrificio de millones de cerdos. La situación actual ha llevado a la Generalitat de Cataluña a establecer un perímetro de seguridad de seis kilómetros alrededor de la zona de Collserola donde se hallaron los jabalíes muertos.
Este perímetro afecta a un total de 12 municipios cercanos a Barcelona, incluyendo Terrassa, Rubí, y Sabadell. Dentro de este área, se han prohibido todas las actividades al aire libre, así como la caza, y se han implementado barreras físicas y trampas para jabalíes con el objetivo de controlar la enfermedad. A su vez, se ha establecido un área de 20 kilómetros que involucra a 64 municipios, donde se controlan de manera más estricta las actividades recreativas.
El sector porcino ha reaccionado con preocupación ante la situación, aunque han hecho un llamado a la calma, asegurando que los productos de cerdo siguen siendo seguros para el consumo. El Ministro Planas ha reafirmado que el suministro de carne de cerdo en España está asegurado y que no hay riesgo de contagio para los seres humanos. Sin embargo, los impactos económicos potenciales son motivo de alerta, ya que el sector del porcino representa una parte significativa de la producción agrícola española.
La reciente reaparición de la peste porcina africana ha causado bloqueos en el comercio exterior del cerdo, afectando a la exportación de productos a países que exigen requisitos sanitarios específicos. El Ministro ha informado que un tercio de los certificados de exportación están bloqueados, y las autoridades están trabajando en la normalización de los trámites para recuperar la confianza de los mercados internacionales.
Los ciudadanos en las áreas afectadas han recibido recomendaciones de la Generalitat para mejorar la limpieza pública y evitar el contacto con jabalíes. Se les ha pedido que no manipulen jabalíes muertos y que informen a las autoridades competentes si encuentran uno. La situación sigue bajo vigilancia mientras se toman medidas para evitar que el brote se expanda.














