La 1 de TVE emite este miércoles una nueva entrega en la que la atracción entre Manuel y Julieta saca chispas a pesar de Ciro, mientras la salud de la hija de María Fernández experimenta un giro milagroso.
La 1 de Televisión Española emite este miércoles, 22 de julio, a las 18:35 horas, el capítulo 871 de la serie diaria ‘La Promesa’. La exitosa ficción de época, protagonizada por Xavi Lock, Arturo García Sancho e Isabel Serrano, entre otros intérpretes, llega a una jornada crucial en la que el origen del regreso de Máximo quedará al descubierto, al tiempo que las pasiones clandestinas y los conflictos dentro del servicio amenazan con romper la frágil estabilidad de los protagonistas.
El episodio anterior de este melodrama dejó momentos de alta intensidad dramática. Tras un fuerte enfrentamiento con Samuel, Carlo tuvo que intervenir para tranquilizar a María, quien finalmente recapacitó y pidió perdón al sacerdote. En el ámbito de las alianzas familiares, la oferta laboral que Máximo presentó a Curro de cara al periodo posterior a la boda continuó generando división: mientras Alonso la consideró de forma positiva, despertó el rechazo de Ángela, el descontento de Lorenzo y la evitación directa por parte de Leocadia. Asimismo, Martina buscó ayudar a Julieta facilitándole un método anticonceptivo para frenar los planes de Ciro, e intentó averiguar sin éxito si Petra había presenciado su beso con Adriano.
En la zona de la servidumbre, las protestas aumentaron ante las prerrogativas de Julio y Tomasa, pese al desinterés mostrado por el duque hacia las reclamaciones de sus empleados. Sin embargo, la esperanza reapareció en el palacio gracias al diagnóstico del doctor, quien confirmó que la bebé continuaba luchando con pronóstico favorable. Este contexto culminó con la cita secreta en el jardín donde Julieta, tras eludir a Ciro, se dejó llevar por la pasión y se besó con Manuel, el heredero de los Luján.
Un beso devuelto, la recuperación de la bebé y la revelación de Máximo
En la entrega del capítulo 871 de este miércoles, las consecuencias del esperado acercamiento entre Manuel y la esposa de su primo pasan a primer plano. Tras el beso furtivo en la oscuridad del jardín, Manuel intenta disculparse por lo sucedido; sin embargo, Julieta responde devolviéndole el gesto afectivo. A partir de ese momento, la atracción recíproca entre ambos resulta difícil de disimular en la cotidianeidad, aunque Ciro, centrado en sí mismo, no llega a percatarse de la complicidad existente entre su mujer y el joven Luján.
Por otro lado, los acontecimientos médicos traen alivio a la residencia. La tranquilidad regresa a María Fernández al observar que su hija comienza a alimentarse y descansar con normalidad. Esta mejoría es constatada formalmente por el doctor Peribáñez, quien ratifica que la niña se encuentra fuera de peligro, provocando la alegría de todos los presentes. Paralelamente, en el ámbito de las recuperaciones personales, Adriano logra vislumbrar lo que Curro le muestra, confirmando un avance en su capacidad visual.
No obstante, las tensiones persisten en las dependencias del servicio. Tomasa continúa reprendiendo con severidad a sus compañeros por cuestiones menores, una conducta que despierta la preocupación de Teresa y Cristóbal ante el riesgo de que la convivencia se desborde. La situación lleva a Petra a intervenir para solicitarle a Tomasa que suavice el trato hacia el resto del personal; no obstante, esta reacciona de forma agresiva manifestando que Petra ya no tiene autoridad para indicarle cómo debe actuar.
El punto culminante de la tarde acontece cuando Máximo confiesa a Leocadia el auténtico motivo que ha propiciado su retorno. Mientras observa detenidamente a Ángela y a Curro desde la distancia, el visitante revela que la causa principal de su vuelta no es otra que conocer a su hija.

















