Donald Trump y su esposa, Melania, han sido vistos llegando a una iglesia en el contexto de la intensa campaña electoral que se vive en Estados Unidos. A menos de tres semanas de las elecciones legislativas, tanto demócratas como republicanos están centrando sus esfuerzos en cortejar al electorado cristiano, un grupo crucial para ambos partidos.
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Los republicanos, liderados por Trump, buscan asegurar que sus seguidores más fieles acudan a las urnas el próximo 3 de noviembre, mientras que los demócratas intentan recuperar terreno entre estos votantes.
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Preocupación entre los republicanos
En los últimos días, líderes religiosos conservadores han expresado su preocupación por la falta de movilización del partido republicano hacia la comunidad cristiana. Un pastor evangélico de Texas, que prefirió mantenerse en el anonimato, señaló que no existe una maquinaria partidista activa para movilizar a los votantes evangélicos, lo cual considera una suposición peligrosa.
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En las elecciones de 2024, los protestantes representaron el 43% de los votantes y los católicos el 20%. Trump logró el apoyo de aproximadamente ocho de cada diez evangélicos blancos, gracias a su defensa de las prioridades conservadoras y su promesa de proteger la libertad religiosa. Sin embargo, la aprobación de Trump entre los evangélicos blancos ha caído del 78% al 58%, y entre los católicos blancos del 59% al 39%, según una encuesta de Pew realizada recientemente.
Estrategia demócrata para atraer votantes cristianos
Por otro lado, los demócratas están trabajando para convencer al electorado de que los valores cristianos no son exclusivos de la derecha. Candidatos como la pastora luterana Sarah Trone Garriott en Iowa y el seminarista presbiteriano James Talarico en Texas están haciendo de su fe el centro de su discurso político.
La organización cristiana progresista Vote Common Good, liderada por Doug Pagitt, ha señalado que más de una docena de líderes religiosos se presentan este año como demócratas a cargos federales y estatales. Sus propuestas incluyen temas como la protección de los vulnerables, la atención sanitaria y la revisión de las políticas migratorias, buscando presentar su programa como una cuestión de responsabilidad cristiana.
Impacto electoral en estados clave
La movilización del electorado cristiano tiene un impacto significativo en estados como Texas, Georgia, Kansas y Carolina del Sur, donde el voto evangélico es crucial. En Michigan y Wisconsin, los protestantes blancos no evangélicos y los católicos blancos muestran menos afinidad con Trump, lo que podría facilitar a los demócratas atraer a estos votantes más moderados.














