Nuevos datos de la investigación revelan que uno de los tripulantes manipuló deliberadamente los controles para provocar la caída en picado del Boeing 737, en el que murieron 132 personas.
Más de cuatro años después de una de las mayores tragedias aéreas de la última década, el misterio en torno al vuelo MU5735 de China Eastern Airlines comienza a despejarse, apuntando a un escenario escalofriante. Según revelan documentos de la investigación en manos de expertos estadounidenses, el accidente ocurrido el 21 de marzo de 2022 fue provocado de forma intencionada por uno de los pilotos que se encontraba en la cabina.
El Boeing 737, que volaba de Kunming a Cantón con 123 pasajeros y 9 tripulantes a bordo, se desintegró por completo tras estrellarse contra una colina en Wuzhou a una velocidad cercana a la del sonido. No hubo supervivientes.
Las claves del sabotaje en la cabina
El análisis de los parámetros técnicos extraídos del Flight Data Recorder (la caja negra que registra los datos de vuelo) ha permitido a los investigadores de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte de EE. UU. (NTSB) y a expertos independientes reconstruir los minutos finales del avión. Los datos confirman una intervención humana deliberada y destructiva:
- Motores apagados en pleno vuelo: Mientras el avión volaba a una altitud de crucero de unos 8.869 metros (29.000 pies), los selectores de combustible de ambos motores se cambiaron manualmente de la posición de «marcha» a la de «corte».
- Desconexión del piloto automático: El sistema de navegación automática fue desactivado inmediatamente después de apagar los motores.
- Maniobras para acelerar la caída: El piloto al mando reajustó las superficies móviles del avión (los alerones y el timón) para lograr la máxima eficiencia aerodinámica durante el descenso, forzando al Boeing a caer en picado.
- Fuerza física continua: Los registros demuestran que se ejerció una presión física constante hacia abajo en la palanca de empuje hasta el momento del impacto. No se detectó ninguna fuerza correctiva o intento de recuperar el control del aparato.
«Tenían mucho tiempo disponible para recuperar la situación, a diferencia de otros accidentes. Quien estaba a los mandos empujó el avión hacia el suelo de forma deliberada y se mantuvo al frente hasta el final», señalan los expertos aeronáuticos que han analizado la documentación.
Tres pilotos bajo sospecha
La investigación se centra ahora en determinar cuál de los tres pilotos que estaban en la cabina fue el responsable de la catástrofe:
- Yang Hongda (31 años): El comandante del vuelo, con 7.496 horas de experiencia.
- Zhang Zhengping (58 años): El primer oficial. Un veterano de la aviación con más de 31.000 horas de vuelo que, por razones aún no aclaradas por la aerolínea, había sido degradado de rango. Es actualmente el principal sospechoso.
- Ni Gongtao (26 años): Un segundo oficial que viajaba en la cabina como observador para sumar horas de vuelo.
El hermetismo de Pekín y la «seguridad nacional»
A pesar de la gravedad de los hallazgos, la Administración de Aviación Civil de China (CAAC) ha mantenido un férreo silencio sobre las causas del siniestro. Durante los últimos años, las autoridades chinas se han limitado a emitir breves comunicados asegurando que «las investigaciones continúan».
El punto crítico de este apagón informativo se produjo en mayo de 2025, cuando la CAAC respondió a la solicitud de información de un familiar de las víctimas de forma tajante: la divulgación de los detalles del accidente fue denegada porque «podría poner en riesgo la seguridad nacional y la estabilidad social».
Por su parte, ni Boeing ni la NTSB han querido hacer comentarios oficiales, amparándose en los protocolos internacionales que dictan que solo la autoridad del país donde ocurrió el accidente (en este caso, China) está autorizada a dar conclusiones definitivas. Sin embargo, las 1.959 páginas de datos analizadas por los investigadores estadounidenses dejan pocas dudas: el vuelo de China Eastern no cayó por un fallo mecánico, sino por un acto deliberado.















