El interno, de 45 años, ha sido elegido por su «trayectoria responsable» en prisión. En un gesto cargado de simbolismo, renunciará al anonimato durante el acto de liberación en el acuartelamiento González-Tablas.
Ceuta se prepara para vivir uno de los momentos más emotivos y arraigados de su Semana Santa. El próximo sábado 21 de marzo, a las 19:30 horas, el «Señor de Ceuta», el Cristo de Medinaceli, cumplirá con la tradición de liberar a un interno, un acto que este año tendrá un matiz excepcional: el liberado ha decidido realizar el proceso a cara descubierta.
Un perfil volcado en la reinserción
El protagonista de este año es F.J.G.R., un ceutí de 45 años que cumple una condena de tres años y cuatro meses por un delito contra la salud pública. Aunque su libertad definitiva estaba prevista para el 10 de mayo de 2027, su evolución positiva en el centro penitenciario le ha hecho valedor de este privilegio.
Según los informes de la prisión, el interno ha mantenido una conducta impecable:
- Ha disfrutado de numerosos permisos sin incidencias.
- Trabaja activamente desde su clasificación inicial.
- Presenta un pronóstico favorable de reintegración socio-laboral.
Fe y redención a rostro descubierto
Lo que diferencia esta liberación de otras ediciones es la decisión voluntaria del interno de mostrar su rostro ante la ciudadanía. Tradicionalmente, muchos liberados optan por el anonimato para proteger su privacidad, pero F.J.G.R. ha expresado su deseo de dar la cara durante todo el acto y el posterior traslado hasta la Casa de Hermandad.
Este gesto busca subrayar su profunda devoción por el Cautivo y reivindicar el acto como un símbolo de redención personal y una segunda oportunidad ante la sociedad.
La tutela de la Hermandad
A partir del sábado, la Venerable Hermandad de Penitencia y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús Cautivo y Rescatado asumirá un papel fundamental: ejercerá la tutela del liberado mientras dure su periodo de libertad condicional.
El escenario elegido para la ceremonia será, al igual que el año pasado, el acuartelamiento González-Tablas, donde las autoridades civiles, militares y religiosas se darán cita para formalizar un vínculo entre la fe y la justicia que define la identidad de la Semana Santa en Ceuta.




















