El Real Madrid selló su billete a la final de Yeda tras imponerse por 1-2 al Atlético en un derbi que dejó más dudas que certezas. Dos fogonazos, uno de Valverde nada más empezar y otro de Rodrygo en la segunda mitad, bastaron para tumbar a un rival que fue superior durante muchos minutos, pero volvió a pagar su falta de contundencia. El precio fue alto: Xabi Alonso perdió por lesión a Rüdiger y Asencio, sus dos centrales sanos, a cuatro días del Clásico.
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El partido quedó marcado desde el inicio. Apenas había pasado minuto y medio cuando una falta muy protestada sobre Bellingham permitió a Valverde desplegar toda su potencia. El disparo del uruguayo, seco y lejano, superó a Oblak tras rozar su guante y colocó al Madrid por delante casi sin haber entrado en el encuentro. El gol alteró el guion y dio ventaja a un equipo blanco que optó por replegarse y gestionar.
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El Atlético, lejos de lanzarse al asalto, dominó la posesión con paciencia. Simeone repitió el plan de otros encuentros recientes, apostando por la dupla Julián Álvarez–Sorloth en ataque y reforzando la vigilancia sobre Vinicius. Su equipo fue creciendo con el paso de los minutos y acumuló llegadas peligrosas antes del descanso, especialmente con disparos lejanos de Baena y un cabezazo de Sorloth que encontró la respuesta salvadora de Courtois, decisivo una vez más.
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El Madrid, cómodo en el resultado pero incómodo en el juego, apenas inquietó a Oblak en el primer acto. Rodrygo desperdició una ocasión clara tras un error rival y Vinicius falló un cabezazo franco. El marcador no reflejaba lo que se veía sobre el césped.
Tras el descanso, Simeone ajustó piezas para ganar presencia en el centro del campo y el Atlético dio un paso adelante. Sin embargo, cuando mejor estaba, el Madrid golpeó de nuevo. Bellingham encontró a Valverde en la derecha y el centro raso del uruguayo fue aprovechado por Rodrygo, que ganó en velocidad a Le Normand y definió con frialdad ante Oblak para el 0-2.
El gol no apagó la insistencia rojiblanca. Sorloth volvió a rozar el tanto y el Atlético cercó el área blanca, justo cuando Xabi Alonso encadenó malas noticias con las lesiones de Rüdiger y Asencio. El técnico tuvo que improvisar una defensa de circunstancias y pedir resistencia.
Paradójicamente, el Madrid mejoró con los cambios y llegó incluso a rozar el tercero, de nuevo con Rodrygo. Vinicius, sustituido, cerró una tarde de duelos constantes con Simeone desde la banda. El Atlético agotó sus opciones con Griezmann y Julián, pero la falta de acierto volvió a condenarle.
El pitido final confirmó el pase blanco a la final y garantizó un nuevo Clásico, aunque el Madrid llegará a él en cuadro. La victoria fue un alivio inmediato, pero dejó heridas abiertas que amenazan con pesar más allá del resultado.














