La cúpula del Partido Popular sale de nuevo a la calle este domingo para reclamar un adelanto electoral, en una estrategia que ya no apunta solo al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, sino también a sus principales apoyos parlamentarios: Junts y el PNV. Seis meses después de la última gran concentración organizada por los populares, el contexto político ha cambiado notablemente y el discurso del líder del PP ha virado hacia quienes considera ahora “cómplices” de la situación que atraviesa el Ejecutivo.
En un acto celebrado en Burgos, Alberto Núñez Feijóo apeló directamente a los partidos nacionalistas catalanes y vascos para que dejen de sostener al Gobierno. Según afirmó, estos grupos no pueden seguir criticando al Ejecutivo mientras, al mismo tiempo, continúan respaldándolo en el Congreso. “Si de verdad están en contra, que actúen”, vino a señalar el dirigente popular.
Aunque Feijóo reiteró que su objetivo es llegar a La Moncloa a través de unas elecciones y no mediante una moción de censura, dejó claro que esta vía parlamentaria podría utilizarse como un instrumento para forzar la convocatoria de urnas. En ese sentido, en los últimos días ha buscado también apoyos en el ámbito empresarial catalán para presionar a Junts. Sin embargo, desde el partido independentista han respondido con dureza, rechazando cualquier colaboración y exigiéndole explicaciones.
La manifestación de este domingo, convocada bajo el lema “Efectivamente: ¿mafia o democracia?”, tendrá lugar en Madrid, en las inmediaciones del Templo de Debod. Feijóo encabezará el acto, acompañado por figuras relevantes de su formación como Isabel Díaz Ayuso, José Luis Martínez-Almeida y numerosos presidentes autonómicos del PP. Aunque el presidente andaluz, Juanma Moreno, no podrá asistir por motivos de salud, está prevista la presencia de otros dirigentes, así como la de los expresidentes Mariano Rajoy y José María Aznar.
A diferencia de otras convocatorias, el PP ha evitado fijar una cifra de asistencia que determine el éxito de la movilización, consciente de que las condiciones meteorológicas pueden afectar a la participación. Aun así, desde el partido insisten en que consideran una “obligación democrática” salir a la calle para canalizar el malestar de una parte de la ciudadanía.
Mientras tanto, a pocos metros de la concentración popular, también está prevista otra protesta frente a la sede del PSOE en la calle Ferraz, impulsada por distintos colectivos en redes sociales, entre ellos una organización vinculada a Vox. No obstante, el partido de Santiago Abascal no participará oficialmente en la convocatoria del PP, lo que vuelve a evidenciar la distancia que actualmente separa a ambas formaciones de derechas.
Esta será la séptima movilización organizada por el Partido Popular en lo que va de legislatura, la segunda centrada específicamente en denunciar la corrupción, y llega en un momento de creciente tensión política en el que la estabilidad del Gobierno depende, más que nunca, de la posición de sus socios parlamentarios.












