Naveed Akram, uno de los dos presuntos responsables del atentado perpetrado en diciembre en la playa de Bondi, compareció este lunes por primera vez ante un tribunal australiano, acusado de 59 delitos, incluidos 15 por asesinato y uno por la comisión de un acto terrorista.
La audiencia se celebró por videoconferencia ante el Tribunal Local de Downing Centre, mientras Akram permanecía recluido en la prisión de máxima seguridad de Goulburn, al suroeste de Sídney. Su padre, Sajid Akram, abatido por la policía durante el asalto, habría participado junto a él en el ataque del pasado 14 de diciembre contra un acto de la comunidad judía local, que dejó quince muertos y decenas de heridos.
El abogado de Akram, Ben Archbold, declaró que aún es “demasiado pronto” para anticipar qué postura adoptará su cliente, dado que todavía no ha recibido el expediente completo con las pruebas de la acusación.
Según documentos judiciales, la Policía sostiene que Akram y su padre realizaron entrenamientos con armas de fuego en una zona regional de Nueva Gales del Sur semanas antes del atentado, y que en el lugar del ataque se lanzaron varios artefactos explosivos improvisados que no llegaron a detonar.
De ser declarado culpable, Akram se enfrenta a la pena máxima de cadena perpetua por cada uno de los 15 cargos de asesinato y por el delito de terrorismo que se le imputa. El juicio se retomará en abril, mientras continúan las investigaciones sobre los presuntos vínculos y motivaciones del ataque.
El primer ministro australiano, Anthony Albanese, señaló que el atentado estuvo motivado por la ideología del Estado Islámico, y se confirmó que padre e hijo habían recibido entrenamiento militar en Filipinas, donde operan células vinculadas al grupo terrorista.
La primera comparecencia de Akram se produce una semana después de la visita del presidente de Isaac Herzog a Australia, invitado por Albanese para mostrar apoyo a la comunidad judía afectada, en medio de protestas y un amplio despliegue policial.




















