Felipe VI subraya que la soberanía nacional y la integridad territorial «no son negociables» y recuerda a la Unión Europea que las fronteras de Ceuta y Melilla son también fronteras comunitarias.
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Ceuta — En un emotivo e histórico discurso pronunciado en el Hotel Parador La Muralla, el Rey Felipe VI envió un mensaje tajante de respaldo y serenidad a la ciudadanía ceutí: “No estáis solos y no estaréis solos”. Acompañado por la Reina Letizia, el monarca saldó la deuda de su primera visita oficial a la ciudad autónoma como Reyes de España, en un acto marcado por el recuerdo de los graves acontecimientos fronterizos vividos a finales de julio.
Felipe VI reconoció el «impacto social, político, económico y psicológico» provocado por la entrada masiva de personas durante los días 30 y 31 de julio, definiendo lo sucedido como una «violación de nuestra frontera por una inmensa multitud de personas» que supuso un shock para toda la nación. El monarca trasladó además el pésame a los familiares de quienes perdieron la vida en aquellos días y agradeció el esfuerzo tenaz de los cuerpos de seguridad, personal sanitario y servidores públicos que gestionan el día a día de la frontera.
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La soberanía es «indiscutible» y el papel de Europa
Durante su intervención, aplaudida por los asistentes, el Rey afirmó con rotundidad que «Ceuta y Melilla son una parte irrenunciable de la realidad política y nacional que es España», remarcando que la soberanía y la integridad territorial del país son «indiscutibles y no se negocian».
Asimismo, recordó la dimensión europea de la ciudad autónoma: «Ceuta es España, Ceuta es Europa. Por tanto, su frontera lo es de la Unión», instando a las instituciones europeas a responder con solidaridad y compromiso para proteger los límites exteriores del bloque. Respecto a las entradas irregulares, sostuvo que la regla de principio debe ser el retorno a sus lugares de origen por los cauces legales, garantizando en todo momento un trato con dignidad y humanidad.
Relaciones de vecindad con Marruecos
El Jefe del Estado también se refirió a las relaciones con el país vecino, expresando la voluntad de España y de la UE de mantener una «buena relación de vecindad con el Reino de Marruecos, de provecho y progreso para ambos lados». Sin embargo, recalcó que dicha cooperación exige buena fe y debe basarse de forma irrenunciable en la «confianza y el respeto mutuo».
Felipe VI, que recibió durante la jornada la Llave de Oro de la ciudad, concluyó ensalzando el modelo de convivencia de Ceuta por encima de culturas y religiones, e hizo una llamada a la unidad de las instituciones para afrontar el futuro con confianza y estabilidad.








