La Fiscalía de Lyon ha abierto una investigación por “homicidio voluntario con violencia agravada” tras la muerte de Quentin Deranque, un estudiante de 23 años y militante del colectivo de identidad Némesis, vinculado a la extrema derecha. Deranque falleció el 14 de febrero tras ser linchado en plena calle, presuntamente por activistas de extrema izquierda.
El fiscal Thierry Dran explicó que los jóvenes responsables de la seguridad de la protesta organizada por Némesis fueron atacados por una veintena de individuos encapuchados y enmascarados. Al menos seis personas golpearon a Quentin, quien fue encontrado aún consciente por un amigo antes de entrar en coma y fallecer en el hospital debido a un traumatismo craneoencefálico grave.
Sospechas sobre el grupo Guardia Joven
Todas las investigaciones apuntan al grupo de extrema izquierda Guardia Joven, fundado por el diputado de La Francia Insumisa, Raphaël Arnault. Varios testigos identificaron entre los agresores a Jacques-Elle Favrot, asistente parlamentario de Arnault, cuyo acceso a la Asamblea Nacional ha sido suspendido mientras dure la investigación.
Hasta el momento, más de 15 testigos han declarado y se analizan vídeos para identificar a los autores materiales del crimen, según el fiscal, quien destacó que las pesquisas se basan en pruebas y no en rumores.
Reacciones políticas y sociales
La muerte de Deranque ha generado un intenso debate político. El presidente Emmanuel Macron calificó a La Francia Insumisa como extrema izquierda, mientras que su líder, Jean-Luc Mélenchon, rechazó las acusaciones, afirmando que “los relatos en las horas siguientes no tienen relación con la realidad”.
El ministro de Justicia, Gérald Darmanin, y líderes de Los Republicanos, así como Marine Le Pen, exigieron medidas contra los grupos de extrema izquierda y la inclusión de movimientos como “antifa” en listas de organizaciones terroristas. La líder de Alternativa para Alemania, Alice Weidel, pidió que se extienda la ilegalización de estos grupos en la Unión Europea.
En paralelo, la CFDT hizo un llamamiento a evitar la polarización extrema y la creación de un “clima de guerra” en el debate público. Como consecuencia del suceso, todos los partidos suspendieron temporalmente la campaña para las elecciones municipales del 15 de marzo en Francia.




















