En una operación sin precedentes, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado han logrado desarticular una red de narcotráfico con la incautación de 5.000 kilos de cocaína. Este cargamento se convierte oficialmente en el mayor alijo introducido por la costa onubense hasta la fecha.
La operación se ha saldado con la detención de 10 personas y ha puesto de manifiesto la peligrosidad de la organización, a la que se le han intervenido diversas armas de guerra.
Logística y distribución
Según detalló Alberto Morales, responsable de la Brigada Central de Estupefacientes de la Policía Nacional, los narcotraficantes utilizaron un método de entrada directo y rápido:
- Punto de entrada: La droga llegó a las costas de Huelva a bordo de embarcaciones de alta velocidad.
- Almacenamiento: Tras el desembarco, la mercancía fue distribuida en dos ‘guarderías’ (puntos de ocultación segura) situadas en las localidades de Gibraleón (Huelva) y Utrera (Sevilla).
- Destino final: El objetivo de la red era trasladar la sustancia hacia los Países Bajos, nodo neurálgico del consumo y distribución en Europa.
Impacto económico y seguridad
La relevancia de esta intervención no solo reside en el volumen de la sustancia, sino en su valor económico y el armamento incautado, lo que sugiere una estructura criminal de alto nivel.
«La droga hubiera alcanzado un valor en el mercado ilícito de más de 130 millones de euros«, afirmó Morales durante su comparecencia ante los medios.
Esta operación supone un golpe estratégico a las rutas de entrada de cocaína por el sur de España, reforzando la vigilancia en una zona tradicionalmente marcada por el tráfico de hachís, pero que ahora se confirma como una vía crítica para el comercio de sustancias de mayor valor.

















