La compañía ferroviaria Iryo ha dado un paso decisivo en la respuesta técnica al accidente de Urda tras remitir una carta oficial a la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria (AESF), organismo dependiente del Ministerio de Transportes, para exigir una revisión inmediata de las normas de circulación cuando se producen fallos en los sistemas de supervisión del tráfico. La operadora privada ha solicitado formalmente reevaluar los protocolos vigentes en el momento en que se pierde la señal del sistema de protección LZB y los trenes pasan a ser regulados mediante el mecanismo de Bloqueo de Señalización Lateral.
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Entre las medidas planteadas en el documento, Iryo demanda estudiar una restricción drástica que obligue a los convoyes a no superar los 40 kilómetros por hora mientras circulen bajo la cobertura del sistema BSL y la protección secundaria del ASFA tras una desconexión del LZB. Con esta propuesta, la empresa busca establecer una salvaguarda mecánica para evitar aproximaciones de riesgo en tramos donde la supervisión automática continuada del trazado quede interrumpida.
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Consenso entre los operadores y el colectivo de maquinistas
La iniciativa planteada por Iryo coincide plenamente con las reclamaciones trasladadas en los últimos días por el Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios (Semaf), entidad que también ha remitido un escrito a la AESF para solicitar cambios urgentes en el reglamento de circulación. Desde el colectivo de trabajadores exigen que se prohíba tajantemente a los trenes de alta velocidad reanudar la marcha a velocidad comercial cuando exista la posibilidad de que coincida más de una unidad en el mismo cantón debido a la caída de los sistemas LZB o ERTMS.
De forma paralela, Renfe se encuentra ultimando una nueva guía de instrucciones internas dirigida a su plantilla de conducción. El documento elaborado por la compañía pública incorporará consignas explícitas para impedir que los maquinistas circulen a marcha normal ante cualquier incidencia que inutilice la señalización digital de los equipos de abordo y de la infraestructura.
Las pesquisas de la investigación sobre el choque en Toledo
Cinco días después de la catástrofe ferroviaria de Toledo que se ha cobrado la vida de 69 personas, los datos recopilados por los técnicos apuntan a una concatenación de fallos humanos y tecnológicos. Los análisis preliminares indican que, tras producirse una caída en la señal del sistema de seguridad LZB, una instrucción procedente del centro de control de Adif autorizó al tren AVE a reanudar el trayecto a velocidad normal —con un límite de hasta 200 kilómetros por hora— a pesar de que el convoy de Iryo permanecía detenido en la misma sección de la vía.
El avance de las investigaciones ha acelerado la necesidad de actualizar los parámetros de seguridad en toda la red de alta velocidad para evitar la repetición de fallos de coordinación entre las salas de mando y los trenes en circulación. Las operadoras y la autoridad reguladora confían en definir el nuevo marco normativo en las próximas fechas para reforzar las garantías del transporte ferroviario.












