Gestionar a un jugador de la talla de Robert Lewandowski nunca es sencillo, y para Hansi Flick se ha convertido en uno de los mayores desafíos de su carrera. Esta temporada, el delantero polaco ha sido suplente en 16 de los 32 partidos en los que ha estado disponible, una situación que requiere equilibrio y tacto, incluso cuando existe una relación cercana y comparten agente.
Flick ha sido transparente con Lewandowski desde el primer día. En el verano de 2024, mantuvo conversaciones directas con él para establecer expectativas: compromiso total, esfuerzo en la presión y liderazgo dentro del vestuario. Tras un mal final de etapa con Xavi, Lewandowski respondió de manera espectacular el curso pasado, anotando 42 goles en 52 partidos y demostrando que aún podía rendir a un nivel altísimo.
Este año, con Ferran como delantero titular, Flick ha sabido dosificar a Lewandowski: lo reservó para partidos clave como el regreso al Spotify Camp Nou, encuentros de Champions y la final de la Supercopa, donde el polaco marcó un golazo al Real Madrid. Su actitud ejemplar en el vestuario y en el campo ha sido reconocida públicamente por Flick: “No he tenido un jugador más profesional que él”, afirmó en noviembre.
Rumores de despedida y futuro abierto
Todo apunta a que el adiós de Lewandowski se producirá este verano, aunque los tiempos para anunciarlo dependerán del propio jugador. Mientras explora opciones en Arabia, Estados Unidos o incluso continuar en Europa como titular en otro club, su presencia sigue siendo clave para el Barça: un jugador capaz de resolver partidos y actuar como guía dentro del vestuario.
Desde su llegada a Barcelona, Lewandowski ha superado todas las expectativas: 114 goles en 176 partidos, amortizando la inversión de 40 millones del club y a punto de entrar en el top-10 de máximos goleadores de la historia del Barça. Su rendimiento y profesionalismo hacen que la gestión de Flick sea, sin duda, su reto más delicado.



















