Los sindicatos médicos de toda España han decidido unir fuerzas contra el Estatuto Marco que prepara el Ministerio de Sanidad y anuncian una nueva etapa de movilizaciones con medidas más contundentes. Tras meses de protestas aisladas, el colectivo da ahora un paso al frente con una estrategia común que podría desembocar en una huelga indefinida y en la presentación de una iniciativa legislativa popular para reclamar un estatuto propio.
A la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM) y al Sindicato Médico Andaluz (SMA), promotores de los paros celebrados hasta ahora, se han sumado organizaciones que no forman parte de la confederación, como la Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid (Amyts), Metges de Catalunya, el sindicato gallego Omega y el Sindicato Médico de Euskadi (SME). Todos ellos han escenificado este jueves su unidad en una rueda de prensa conjunta.
Durante el encuentro, el secretario general de CESM, Víctor Pedrera, avanzó que las próximas acciones serán “más intensas” que las llevadas a cabo hasta el momento, aunque evitó concretar los detalles. Entre las opciones sobre la mesa figuran una huelga indefinida y la promoción de una iniciativa legislativa popular centrada en el estatuto médico, una de las principales reivindicaciones del sector.
En la misma línea, el presidente de Metges de Catalunya, Xavier Lleonart, aseguró que comienza “una nueva fase” en la que la presión sobre los responsables políticos y las administraciones se incrementará. “No descartamos ninguna medida y no pararemos hasta lograr nuestros objetivos”, afirmó.
Los sindicatos médicos de Madrid, Cataluña, País Vasco y Galicia mantienen, además, la huelga convocada para los próximos 14 y 15 de enero, que cuenta con el respaldo del resto de organizaciones, aunque no todas participen directamente en los paros. Según Pedrera, el objetivo ahora es coordinar acciones conjuntas a medio y largo plazo, más allá de convocatorias puntuales.
El conflicto se intensificó antes de Navidad, cuando los sindicatos médicos abandonaron la mesa de negociación tras el preacuerdo alcanzado entre el Ministerio de Sanidad y las organizaciones sindicales generalistas (UGT, CCOO, CSIF, Satse y CIG-Saúde). Desde CESM y SMA denunciaron entonces la ruptura del diálogo por parte del equipo de la ministra Mónica García y reiteraron su falta de peso real en el proceso negociador.
Los representantes médicos reclaman un marco propio de negociación, similar al existente en otros países europeos. “Queremos que el médico esté bien tratado y cuente con un ámbito de representación específico”, subrayó Miguel Lázaro, presidente de CESM.
Entre las principales demandas del colectivo figuran la creación de un estatuto médico que regule sus condiciones laborales, el fin de las guardias de 24 horas, una mejor remuneración de las horas de guardia y una clasificación profesional acorde a su formación y nivel de responsabilidad. A su juicio, la propuesta actual del Estatuto Marco no recoge estas reivindicaciones ni refleja la singularidad de la profesión médica.


















