El ambiente previo al choque de vuelta entre el Real Madrid y el Benfica se ha caldeado definitivamente. A pesar de la suspensión provisional de un partido impuesta por la UEFA tras el incidente con Vinicius Jr., el club lisboeta ha tomado una decisión que en los mentideros futbolísticos se interpreta como un desafío: Gianluca Prestianni formará parte de la expedición oficial y viajará a Madrid con el resto de sus compañeros. El equipo dirigido por José Mourinho pretende así cerrar filas en torno a su jugador mientras los servicios jurídicos del club trabajan a contrarreloj en un recurso que, según admiten, difícilmente tendrá efectos prácticos antes del pitido inicial.
La presencia de Prestianni en el Santiago Bernabéu plantea ahora un dilema logístico y de seguridad para la organización. Al estar sancionado por «comportamiento discriminatorio» (Artículo 14), el argentino no podrá vestirse de corto ni ocupar un lugar en el banquillo, lo que le obligará a seguir el encuentro desde la grada. Este movimiento ha sido calificado por algunos sectores como una provocación, especialmente tras las declaraciones de Kylian Mbappé, quien asegura haber escuchado hasta en cinco ocasiones cómo el argentino llamaba «mono» a Vinicius durante el partido de ida en Da Luz.
Internamente, el futbolista mantiene su postura de inocencia. Según ha trascendido de la sesión de entrenamiento del pasado domingo, Prestianni reunió a la plantilla para reiterarles que no profirió ningún insulto racista y confesó sentirse «muy ofendido» por las acusaciones del brasileño, las cuales considera una campaña que le está perjudicando tanto a nivel deportivo como social. Esta versión es la que el Benfica defiende a capa y espada, reafirmando en sus comunicados su compromiso histórico contra el racismo pero denunciando la indefensión de su jugador al ser castigado antes de que concluya la investigación.
Con este viaje, el Benfica traslada la presión al terreno de juego y a los despachos de la UEFA. El club luso busca normalizar la situación de su extremo mientras el organismo europeo sigue recopilando pruebas de un incidente que ha traspasado lo deportivo. El miércoles, el foco no estará solo en el césped del Bernabéu, sino también en un palco o una grada donde la presencia de Prestianni promete ser el punto de máxima tensión en una eliminatoria ya de por sí eléctrica.




















