Las condiciones laborales en el Centro de Regulación del Tráfico (CRT) de Atocha han sido objeto de críticas por parte de los sindicatos tras el accidente ferroviario en Urda. Según los sindicatos, la falta de personal y la presión para evitar retrasos son problemas persistentes en el centro de control ferroviario de Adif.
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El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha señalado que un «error humano» podría haber contribuido al accidente, lo que ha sido rechazado por los sindicatos. Estos han denunciado que los controladores están sobrecargados de trabajo y que la plantilla debería ampliarse en al menos un tercio.
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Falta de personal y presión laboral
Claudio Sanz, responsable de Adif en UGT, ha afirmado que los controladores de Atocha supervisan más de 20 trenes por persona y que necesitan más descansos. Según Sanz, la presión para que los trenes salgan a tiempo es alta, lo que genera estrés y bajas laborales.
El Sindicato de Circulación Ferroviario (SCF) también ha denunciado la falta de personal, indicando que es un problema sostenido en el tiempo. Raquel Ayllón, portavoz del SCF, ha criticado las condiciones laborales y la presión que enfrentan los operarios del centro de control.
Respuesta del ministro de Transportes
Óscar Puente ha defendido que el CRT de Atocha cuenta con personal suficiente, señalando que desde 2016 ha habido un incremento del 60% en la plantilla. El ministro ha subrayado que el día del accidente el centro operaba con normalidad y que el operario implicado llevaba solo dos horas trabajando.
Puente ha reconocido que el sistema LZB, que sufrió una caída el día del accidente, ha tenido 170 fallos este año. Sin embargo, ha afirmado que la intervención humana es normal cuando fallan los sistemas automáticos y que existen protocolos claros para estas situaciones.
Averías en los sistemas de seguridad
Las frecuentes averías en los sistemas de seguridad, como el LZB, obligan a los controladores a asumir manualmente el control del tráfico. Sanz ha indicado que estas averías son comunes, posiblemente debido a las obras para implantar el nuevo sistema ERTMS.
Ayllón ha coincidido en que las caídas del LZB son habituales y ha señalado que los protocolos no son claros, lo que obliga a los técnicos a tomar decisiones sobre la marcha. Puente, por su parte, ha insistido en que existen reglas básicas que deben seguirse, sugiriendo que el técnico involucrado en el accidente no las cumplió.












