El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado este viernes por sorpresa una drástica subida de los aranceles a los automóviles y camiones procedentes de la Unión Europea. La medida, que entrará en vigor la próxima semana, eleva el gravamen del 15% actual al 25%, reactivando las tensiones comerciales entre Washington y Bruselas.
Trump justificó la decisión a través de sus redes sociales y en declaraciones a los medios en la Casa Blanca, acusando directamente al bloque comunitario de violar los términos del pacto comercial bilateral.
«He subido los aranceles a los coches que vienen de la Unión Europea porque la Unión Europea no estaba respetando el acuerdo comercial que tenemos», afirmó el mandatario.
El fin de la tregua de Turnberry
Esta decisión dinamita el acuerdo alcanzado el pasado verano en el campo de golf de Turnberry (Escocia) entre Trump y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. Aquel pacto había logrado reducir las tensiones al fijar el arancel en el 15%, evitando una tasa del 30% con la que Washington amenazaba en ese momento. A cambio, la UE se había comprometido a facilitar la entrada de exportaciones estadounidenses y aumentar sus inversiones en el país.
Sin embargo, las conversaciones para implementar dicho acuerdo llevaban semanas estancadas debido a una disputa sobre el acero y el aluminio, con Francia y Alemania rechazando los ajustes tarifarios propuestos por la Casa Blanca. Además, las relaciones bilaterales se han visto agravadas por el bloqueo político en el Parlamento Europeo y las crecientes diferencias diplomáticas respecto a otros conflictos internacionales.
Presión para trasladar la producción a EE. UU.
El anuncio de Trump supone un golpe directo a la industria del automóvil europea, un sector estratégico para economías como la de Alemania, Francia, Italia y España. Al encarecer las exportaciones hacia el mercado estadounidense, la Casa Blanca busca forzar a los grandes fabricantes europeos a trasladar sus plantas de producción a territorio norteamericano.
«Cuando construyan sus plantas en EE. UU., no habrá aranceles», advirtió Trump, quien aseguró que ya se están levantando fábricas de automóviles por un valor récord de más de 100.000 millones de dólares en su país. El presidente añadió que la medida no solo afectará a Europa, sino que ya está empujando a fabricantes de Japón, Corea del Sur, Canadá y México a acelerar sus planes industriales en suelo estadounidense.
Tensiones geopolíticas en paralelo
El nuevo frente comercial coincide con un momento de máxima fricción geopolítica. En la misma comparecencia, Trump reiteró su malestar con socios de la OTAN como España e Italia por su falta de apoyo en el conflicto militar que su Administración mantiene con Irán. El presidente estadounidense volvió a amenazar con retirar tropas de territorio europeo y criticó la postura diplomática de Madrid y Roma, acusándolos de ser permisivos con las ambiciones nucleares de Teherán.















