Zape, de 22 años, fue mordido mientras aprendía a manejar una serpiente en el Santuario Libertad, el espacio donde su padre rescata y cuida animales.
Un nuevo episodio ocurrido en el Santuario Libertad, el terreno donde Frank Cuesta mantiene y rescata animales en Tailandia, ha vuelto a generar comentarios entre sus seguidores. Esta vez, el protagonista fue su hijo Zape, de 22 años, quien recibió varias mordeduras de una pitón durante una transmisión en directo.
El momento ocurrió cuando Frank Cuesta mostraba distintas zonas del santuario a través de las cámaras. Durante el recorrido, detectaron la presencia de una gran pitón en una acequia dentro de uno de los hábitats, lo que podía representar un riesgo para animales más pequeños del lugar.
Ante la situación, Frank, su hijo Zape y Paloma Ramón acudieron rápidamente a la zona para retirar al reptil. Una vez allí, el herpetólogo decidió aprovechar el momento para enseñar a su hijo cómo manejar una serpiente de gran tamaño, aclarando que se trataba de una especie no venenosa.
La pitón, de aproximadamente dos metros y cerca de 20 kilos, fue sacada primero por Zape, quien siguió las instrucciones de su padre. Frank le indicó que la tomara por la cola y luego intentara controlar la cabeza del animal, una de las partes más delicadas al manipular este tipo de reptiles.
En medio de la explicación, el joven colocó el brazo cerca de la serpiente para comprobar su reacción. La pitón terminó mordiéndolo en varias ocasiones, provocándole heridas visibles y sangrado. A pesar de ello, Zape continuó participando en la maniobra bajo la supervisión de su padre.
Frank explicó durante el directo que la reacción del animal era defensiva y no un ataque, señalando que las pitones suelen responder de esa forma cuando se sienten amenazadas. También aprovechó para mostrar la manera correcta de sujetarla por la cabeza y colocarla en una bolsa para trasladarla de forma segura.
Finalmente, Zape logró colaborar en la captura del reptil y la serpiente fue retirada del área antes de ser liberada en una zona abierta. El joven mostró después su brazo ensangrentado, mientras Frank cerró el momento con su habitual tono irónico al comentar que aquello había sido un “tutorial gratis” y bromear sobre su papel como padre.
El episodio volvió a reflejar la rutina poco común que se vive en el Santuario Libertad, donde el contacto con animales salvajes forma parte del trabajo diario de rescate, manejo y conservación que Frank Cuesta comparte habitualmente con sus seguidores.














