Maxi Lacasa, agente libre de servicio, aplicó la maniobra de Heimlich a una mujer seminconsciente por un grave atragantamiento durante la ruta Algeciras-Ceuta.
Hay intervenciones que no avisan y duran apenas unos segundos, pero que marcan de forma imborrable la línea entre la vida y la muerte. Esto fue lo que vivió el pasado domingo Maxi Lacasa, una agente de la Policía Local de Ceuta y enfermera de carrera, quien logró salvar la vida de una pasajera que se asfixiaba a bordo de un ferry de la compañía Trasmediterránea.
El suceso ocurrió durante la travesía de las 18:00 horas que une Algeciras con la ciudad autónoma. Lacasa, que viajaba como una pasajera más, escuchó gritos de auxilio unas filas más adelante. «Pedían muy alterados un médico o una enfermera. No me lo pensé ni un segundo y me lancé enseguida a ayudar», relata la agente.
Una actuación al límite del desvanecimiento
Al llegar al lugar, el escenario era crítico. Una mujer que viajaba sola presentaba un atragantamiento en fase muy avanzada: apenas podía respirar, no lograba liberar las vías aéreas tras haber ingerido un trozo de pechuga de pollo y un pequeño hueso le causaba una obstrucción total.
La víctima ya mostraba signos de seminconsciencia y comenzaba a desplomarse. Fue en ese instante crucial cuando el trabajo en equipo de dos sanitarias casuales evitó la tragedia:
- Sujeción de la víctima: Otra pasajera a bordo, que también resultó ser enfermera, sostuvo el cuerpo de la mujer para evitar que cayera al suelo.
- Maniobra de Heimlich: Maxi Lacasa se posicionó rápidamente detrás de ella y ejecutó tres compresiones abdominales precisas.
El efecto fue inmediato. Al tercer impacto, la mujer logró expulsar el fragmento óseo, recuperando el aire y la consciencia de forma paulatina ante el alivio de los testigos. Ambas profesionales permanecieron monitorizando sus constantes vitales hasta asegurar su total recuperación.
«Si no hubiera funcionado, el siguiente paso habría sido tumbarla en el suelo para maniobras más complejas porque ya estaba prácticamente inconsciente. Por suerte, no hizo falta llegar a ese extremo», detalla Lacasa.
Un trasfondo emotivo y el aplauso de la tripulación
Una vez estabilizada la situación, la pasajera compartió una dura realidad que conmovió a la agente ceutí: viajaba de urgencia a Ceuta porque su padre se encontraba ingresado en estado grave en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).
La rápida y efectiva intervención llamó la atención del pasaje y de la propia tripulación. El capitán del buque se acercó personalmente para interesarse por el estado de la mujer y agradecer formalmente la intervención de las dos sanitarias, sorprendiéndose al saber que Lacasa ejerce actualmente como policía local pese a su formación en enfermería.
«Es la mayor satisfacción que he sentido»
A pesar de haber asistido en accidentes de tráfico a lo largo de su carrera, la agente confiesa que nunca había afrontado una situación de tal gravedad estando fuera de servicio. «Ver que expulsaba el hueso y volvía a respirar te da una satisfacción personal enorme. Son momentos que no se olvidan nunca».
Lacasa ha querido aprovechar este suceso para romper una lanza en favor de su cuerpo:
«Mi vocación de servicio al ciudadano está por encima de todo. Quiero reivindicar el nombre de la Policía Local; a veces el ruido de los errores tapa la realidad, pero somos muchos los que mantenemos intacta la vocación, incluso sin el uniforme puesto, y luchamos cada día por dejar el cuerpo en lo más alto».

















