El Ramadán no puede considerarse completo sin la ejecución del Zakat al-Fitr. Se trata de una limosna obligatoria que todo musulmán que posea medios suficientes debe pagar antes de que finalice el mes sagrado. Más allá de ser un requisito religioso, es el mecanismo que garantiza la cohesión social y la alegría compartida al concluir el ayuno.
¿Cuál es el objetivo del Zakat al-Fitr?
Esta práctica tiene una doble finalidad:
- Purificación: Sirve para limpiar al fiel de cualquier falta menor cometida durante el mes de ayuno, como conversaciones banales o pensamientos impuros.
- Justicia Social: Su objetivo principal es garantizar que nadie pase hambre durante la fiesta del Eid al-Fitr. La meta es que todas las familias, independientemente de su situación económica, tengan comida suficiente para celebrar y disfrutar de la festividad que marca el fin del Ramadán.
¿Quién debe pagarlo y cuánto se paga?
A diferencia del Zakat al-Maal (que se basa en la riqueza acumulada), el Zakat al-Fitr es una cantidad fija por cada miembro de la familia, incluidos niños y recién nacidos.
- La cuantía: Tradicionalmente se medía en un saa (cuatro puñados) de alimentos básicos (trigo, dátiles o arroz). En la actualidad, las autoridades religiosas locales (como la Comisión Islámica de España) fijan un equivalente en efectivo (generalmente entre 5 y 9 euros por persona) para facilitar su distribución.
- El momento: Debe entregarse antes de la oración del Eid. Si se paga después, se considera una caridad general (Sadaqah), pero no cumple con la obligación específica del Zakat al-Fitr.
Un impacto directo en la comunidad
En ciudades como Ceuta, Melilla o los barrios con gran población musulmana de la península, el Zakat al-Fitr se canaliza a través de mezquitas y ONG locales. Esto permite que el dinero llegue directamente a las familias del entorno que atraviesan dificultades, asegurando que el día del Eid sea, verdaderamente, un día de celebración universal.




















