El técnico ha encontrado la clave táctica que revitaliza a su equipo y marca un posible punto de inflexión en la temporada. El 4-4-2 inicial que muta a un 3-5-2 en ataque permite a cada jugador desplegar su mejor versión.
El Real Madrid ofreció en San Mamés una de sus mejores actuaciones de la temporada gracias a la estrategia de Xabi Alonso. Tras tres tropiezos consecutivos en Liga ante Rayo, Elche y Girona, el técnico finalmente dio con la fórmula ideal. La novedad táctica fue determinante: un 4-4-2 defensivo que se transforma en un 3-5-2 al atacar, con Tchouameni incrustado entre los centrales y Trent y Carreras abiertos como extremos, empujando a Bellingham y Valverde hacia zonas interiores. Este planteamiento permitió un control preciso del espacio tras pérdida y una recuperación rápida del balón, con 13 robos en el último tercio.
La disposición táctil hizo brillar a todos los jugadores. Mbappé estuvo brillante, y Vinicius, con más libertad ofensiva, se convirtió en el segundo jugador con más pases en campo contrario y empató en remates con Mbappé, aunque sin marcar. Trent destacó con influencia en ataque, colocando 7 centros antes de abandonar el campo por lesión al minuto 53.
Mbappé firmó un doblete y una asistencia, mientras Camavinga, también reconvertido, brilló en ataque y defensa, siendo el jugador con más recuperaciones junto a Bellingham. Este último, libre de la mediapunta, se movió por la izquierda pero con total libertad ofensiva, completando una primera mitad excepcional.
Tchouameni se consolidó como el verdadero eje del Madrid con 104 intervenciones, superando ampliamente a sus compañeros. La culminación de la jugada que terminó en gol de Camavinga reflejó la fluidez del nuevo sistema: 41 segundos de posesión ininterrumpida con 15 pases y 42 toques.
Con este planteamiento, Xabi Alonso parece haber materializado el Madrid que prometió al inicio de la temporada, cercano al ‘rock and roll’ y capaz de soñar en grande. La goleada en San Mamés podría ser un punto de inflexión, pese a las lesiones de Trent y Camavinga, piezas clave en la nueva estructura táctica del equipo.



















