Dos años después de la ruptura entre Sumar y Podemos, el espacio político a la izquierda del PSOE sigue marcado por una competencia contenida pero constante. Las últimas encuestas reflejan que el partido liderado por Irene Montero ha logrado recortar de forma significativa la distancia que le separaba de Sumar tras la separación, aunque todavía no consigue superarlo en intención de voto.
Según los sondeos más recientes, Podemos muestra una tendencia de crecimiento sostenido que contrasta con el estancamiento de la coalición encabezada por Yolanda Díaz. Este avance ha reavivado el debate interno en el bloque progresista sobre un posible sorpasso que, por el momento, no termina de materializarse. Sumar mantiene una ligera ventaja, apoyada en su estructura territorial y en su papel aún central dentro del Gobierno de coalición.
No obstante, la formación enfrenta también sus propias incertidumbres. A día de hoy, Sumar sigue sin definir oficialmente a su candidato o candidata para futuras citas electorales, una indefinición que algunos analistas consideran un factor de desgaste frente a un Podemos que ha reforzado su perfil político y su discurso de oposición.
En este contexto, la pugna entre ambas fuerzas continúa abierta. Mientras Podemos busca capitalizar el descontento de parte del electorado de izquierdas y consolidar su recuperación, Sumar trata de afianzar su posición como principal referencia del espacio progresista alternativo al PSOE. El equilibrio de fuerzas, todavía favorable a Sumar, dependerá en gran medida de su capacidad para cerrar filas y ofrecer un proyecto claro en los próximos meses.

















