El Real Madrid firmó una goleada reparadora ante el Mónaco (6-1) en una noche clave para rebajar la tensión con la grada y recuperar la confianza. Vinicius fue el gran protagonista del encuentro con un gol de enorme calidad y dos asistencias que le devolvieron el cariño del Santiago Bernabéu. Mbappé, autor de un doblete, y Bellingham, con un tanto cargado de mensaje, completaron una velada redonda para los blancos.
El partido se puso de cara muy pronto. A los cinco minutos, Mbappé abrió el marcador con un disparo preciso desde la frontal que calmó el ambiente y permitió al equipo jugar con mayor soltura. El Madrid, intenso y comprometido desde el inicio, encontró en la banda derecha una vía constante de peligro, con Valverde y un Mastantuono muy activo, firmando el argentino su mejor actuación desde que llegó al club.
El segundo tanto llegó tras una gran acción colectiva. Arda Güler filtró un pase interior para Vinicius, que asistió de primeras a Mbappé para que el francés definiera con autoridad. El brasileño, muy implicado también en tareas defensivas, fue creciendo con el paso de los minutos y pasando de la división de opiniones a la ovación unánime.
El Mónaco apenas inquietó, aunque logró marcar el gol del honor antes del descanso, un tanto que no cambió el rumbo del encuentro. Courtois volvió a responder cuando fue exigido y evitó que el marcador se apretara en los momentos clave.
En la segunda parte apareció el mejor Vinicius. El extremo dio dos asistencias más —una de ellas provocando el tanto en propia puerta de Kehrer— y culminó su actuación con un gol espectacular, ajustando el balón a la escuadra tras una conducción por el borde del área. El Bernabéu se puso en pie.
Mbappé redondeó su noche con un enorme esfuerzo defensivo que simbolizó el compromiso del equipo y Bellingham cerró la goleada con el sexto tanto, celebrado con un gesto tan explícito como elocuente. Aún quedan heridas por cerrar, pero el Madrid dio un paso firme hacia la reconciliación con su gente.

















