El Ministerio de Igualdad sustituirá las actuales pulseras telemáticas por tobilleras electrónicas para el seguimiento de agresores machistas, con el objetivo de mejorar la fiabilidad del sistema y evitar posibles manipulaciones. Así lo ha anunciado este martes la ministra de Igualdad, Ana Redondo, tras la reunión del Consejo de Ministros.
La medida forma parte de un nuevo contrato para la gestión de estos dispositivos, adjudicado por un importe de 71 millones de euros, ampliables hasta 111 millones, y con una duración inicial de tres años, prorrogable hasta cinco. Según ha explicado la ministra, el cambio responde a criterios técnicos que señalan a las tobilleras como un sistema “mucho más fiable y menos manipulable”.
Las nuevas tobilleras incorporarán mecanismos antivandálicos, mayor autonomía de batería y una tarjeta de seguimiento inextraíble. Además, contarán con mejoras en resistencia al agua, sensores de movimiento y de temperatura corporal, así como pantallas de cristal reforzado para evitar roturas o manipulaciones intencionadas.
Más dispositivos y mayor capacidad de respuesta
El contrato prevé también un incremento del número total de dispositivos, que alcanzará los 17.660 a lo largo de su vigencia. Asimismo, se establecerá un stock mínimo de 2.000 unidades disponibles para garantizar que cualquier dispositivo dañado o manipulado pueda ser sustituido en un plazo máximo de 24 horas.
Entre las principales novedades técnicas destaca la incorporación de sistemas de geoposicionamiento autónomo, que permitirán localizar al agresor incluso si deja deliberadamente el teléfono móvil en su domicilio. También se reforzará la seguridad criptográfica para mantener permanentemente vinculados los dispositivos del agresor y de la víctima.
Las nuevas tobilleras incluirán mecanismos adicionales para evitar la simulación, el falseamiento o la manipulación de los datos enviados al centro de monitorización y control de la sala COMETA. A ello se sumará un sistema de alerta complementaria basado en la detección directa entre los dispositivos del agresor y la víctima mediante tecnología bluetooth.
Mejoras en la sala COMETA
El anuncio llega tras detectarse fallos en el funcionamiento de las pulseras actuales, lo que llevó al Ministerio a abrir dos investigaciones, una interna y otra mediante auditoría externa. “Fuimos conscientes de que había que mejorar el contrato e incorporar las mejoras derivadas de las investigaciones”, ha señalado Redondo.
En paralelo, se implementarán mejoras organizativas en la sala COMETA, que actualmente cuenta con 151 trabajadoras, reforzando tanto la coordinación como el apoyo psicológico al personal del operativo. Además, se crearán dos nuevos puestos de especialistas en psicología para atender llamadas de víctimas que requieran una atención más especializada.
Atención directa a las víctimas
El nuevo contrato contempla también la puesta en marcha de un número 900 exclusivo para la comunicación directa de las víctimas con COMETA, con el fin de agilizar la atención y mejorar la respuesta ante situaciones de riesgo.
Por último, se reforzará el modelo de gobernanza entre la empresa adjudicataria y la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género, con mayores controles de calidad, seguimiento y registro de datos. En caso de cambio de empresa prestataria, se mejorarán los procedimientos de transición del servicio para garantizar la continuidad de la monitorización y la seguridad de las personas usuarias.
“La tecnología puede fallar”, ha reconocido la ministra, “pero la respuesta del Gobierno no puede hacerlo”, confiando en que estas nuevas herramientas hagan el sistema “mucho más eficaz y eficiente”.


















