Un vecino de Ceuta ha denunciado públicamente el trato recibido por un menor con autismo en el servicio de Urgencias del Hospital Universitario de la ciudad, donde el niño tuvo que esperar más de tres horas para ser atendido pese a su estado de agitación y malestar. Los hechos han sido recogidos inicialmente por El Faro de Ceuta, medio del que procede esta información.
Según relata el testigo, José Gabriel Díaz, el suceso ocurrió en la mañana del jueves, cuando él mismo acudió a urgencias por una dolencia ajena a lo ocurrido. En la sala de espera se encontraba un menor con autismo y otros problemas de salud mental que, debido a su trastorno, se mostraba muy inquieto, había vomitado en varias ocasiones y no dejaba de moverse.
De acuerdo con el testimonio recogido por El Faro de Ceuta, a pesar de que se avisó al personal sanitario de la situación del niño, este no fue atendido con mayor celeridad. Díaz asegura que una doctora manifestó que debía seguir el ritmo habitual de las consultas, sin modificar el orden establecido por el triaje.
El denunciante califica lo vivido como un trato “vejatorio e inhumano” y asegura que la situación generó una gran incomodidad y angustia tanto en la madre del menor como en el resto de personas presentes en la sala de espera. Ante la falta de respuesta, el testigo llegó incluso a solicitar la presencia de la Policía Nacional para que mediara en lo que consideraba una situación injusta.
Los agentes se personaron en el hospital, aunque no pudieron intervenir al tratarse de un procedimiento interno regido por el sistema de triaje, que determina la prioridad de atención según la gravedad clínica.
Tras lo ocurrido, José Gabriel Díaz ha presentado una hoja de reclamaciones en el centro hospitalario y ha decidido hacer pública la denuncia, tal y como recoge El Faro de Ceuta, con el objetivo de que los hechos sean investigados y no vuelvan a repetirse. En sus declaraciones, cuestiona la falta de humanidad en un servicio público esencial y reclama responsabilidades, así como medidas urgentes para garantizar una atención digna y adecuada, especialmente en el caso de menores con diversidad funcional o problemas de salud mental.


















