El bicarbonato de sodio es un producto común en muchos hogares. En los últimos años, se ha popularizado en remedios caseros para el cuidado facial. En estos usos se le atribuyen efectos como reducir manchas, suavizar arrugas leves y disimular ojeras. Todo ello mediante una mezcla simple con agua.
La idea consiste en preparar una pasta y aplicarla sobre la piel durante unos minutos. Después, se retira con agua. Según estas propuestas, la piel puede verse más uniforme y luminosa. En algunas versiones, se añade aceite de coco u oliva para reducir la sequedad y hacer la mezcla más suave.
Preparación y forma de uso
La preparación más habitual es sencilla. Se mezcla bicarbonato de sodio con agua hasta obtener una pasta espesa. Esta se aplica sobre las zonas a tratar, como manchas, líneas finas u ojeras, y se deja actuar unos minutos.
Pasado ese tiempo, se retira con agua tibia. A menudo se acompaña de un masaje suave. El objetivo es que el bicarbonato actúe como un exfoliante ligero. Así se eliminan células muertas superficiales y la piel puede sentirse más lisa de forma temporal. Cuando se añaden aceites, se busca aportar hidratación y reducir posibles molestias.
Popularidad frente a evidencia limitada
A pesar de su difusión, no existen pruebas científicas sólidas que demuestren que el bicarbonato elimine de forma duradera manchas profundas, arrugas marcadas u ojeras intensas. Los estudios disponibles indican que su efecto es superficial y temporal.
Los especialistas señalan que esta mejora visual no actúa sobre las causas reales del envejecimiento ni de la pigmentación. Por ello, los resultados suelen ser breves y no comparables a los de tratamientos diseñados para estos problemas.
Opinión de los expertos y precauciones
Los dermatólogos advierten sobre el uso directo del bicarbonato en la piel. Se trata de una sustancia alcalina. La piel, en cambio, tiene un pH ligeramente ácido que protege su barrera natural.
El uso frecuente de productos alcalinos puede alterar ese equilibrio. Esto puede provocar sequedad, irritación o mayor sensibilidad, sobre todo en pieles delicadas. Por este motivo, los expertos recomiendan precaución y evitar aplicaciones repetidas.
Para tratar manchas, arrugas u ojeras, los profesionales aconsejan rutinas más seguras. Suelen incluir hidratación adecuada, protección solar y productos específicos con eficacia probada. En algunos casos, también recomiendan tratamientos dermatológicos.
En resumen, aunque el bicarbonato de sodio se presenta como un remedio casero popular, su uso en el rostro debe ser puntual y cuidadoso. No debe sustituir a las opciones recomendadas por especialistas en salud de la piel.




















