La degradación del trazado obligó a reducir la carrera a última hora; Marc Márquez perdió el podio por la gravilla suelta y varios pilotos muestran moratones por los impactos.
El regreso de MotoGP a tierras brasileñas ha terminado en un escándalo de seguridad que marcará un antes y un después en el calendario. Lo que debía ser una fiesta del motociclismo en Goiania se transformó en una pesadilla para los pilotos: un asfalto que se levantaba a pedazos, piedras volando como proyectiles y una Dirección de Carrera que improvisó cambios en la parrilla de salida.
Pese a que el circuito recibió la homologación de la FIM apenas unas horas antes del inicio, la realidad de la pista fue muy distinta. Tras inundaciones y agujeros en las rectas durante los entrenamientos, la jornada del domingo dejó imágenes insólitas de pilotos heridos por el propio firme del circuito.
Proyectiles sobre el asfalto: el parte de guerra
La curva 11 se convirtió en el punto crítico. El asfalto comenzó a desintegrarse, creando una «gravilla» de asfalto que las motos escupían hacia los perseguidores a velocidades de vértigo. Las consecuencias físicas no tardaron en verse:
- Álex Rins: Mostró un preocupante moratón en su dedo índice derecho, el que utiliza para frenar.
- Álex Márquez: Exhibió ante las cámaras de DAZN su brazo izquierdo lleno de impactos: «Las condiciones eran inaceptables. Había trozos en la pista y nos avisaron casi en la vuelta de calentamiento».
Marc Márquez, víctima de la curva 11
El ocho veces campeón del mundo fue uno de los grandes perjudicados en lo deportivo. Mientras luchaba por el podio con Fabio Di Giannantonio, un error provocado por el estado de la pista le obligó a ceder la posición para evitar la caída.
«En la curva 11-12 se estaba levantando el asfalto y he cometido el error por eso. He cogido la gravilla que ya había ahí; patinaba muchísimo y he tenido que abortar la curva», confesó Marc, resignado ante una situación que, según él, «era igual de mala para todos».
Indignación por el cambio de reglas en parrilla
La polémica no solo fue técnica, sino administrativa. Con los pilotos ya en la formación de salida, Dirección de Carrera redujo las vueltas de 31 a 23. Esta decisión dejó a los equipos sin margen de maniobra, obligando a los pilotos a correr con el tanque lleno (preparado para 31 vueltas), lo que alteró el comportamiento de las motos. Massimo Rivola, CEO de Aprilia, fue el más tajante: «Es inaceptable saber esto cuando estás a punto de salir. Debemos reflexionar».
Michelin y el futuro de Goiania
Incluso el proveedor de neumáticos, Michelin, lanzó un dardo en redes sociales para desmarcarse del desastre: «Cuando la pista dura menos que los neumáticos», publicaron junto a fotos del asfalto destrozado.
Aunque el Gran Premio se «salvó» y pudo concluir, la continuidad de Goiania para 2027 está en el aire. Las reuniones de urgencia ya han comenzado para exigir una remodelación total de una pista que, en pleno 2026, ha recordado a épocas pasadas del motociclismo por su falta de seguridad.














