Siguiendo los pasos de ‘Txeroki’, Soledad Iparragirre accede a la semilibertad bajo la gestión del Gobierno Vasco. Solo regresará a prisión para dormir, pese a no haber colaborado en el esclarecimiento de los 379 crímenes impunes de la banda.
Un nuevo símbolo de la etapa más negra de ETA recupera la libertad parcial. Soledad Iparragirre, alias ‘Anboto’, ha abandonado la prisión de Martutene este martes a las 10:15 horas tras acogerse al artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario. A partir de ahora, la que fuera máxima responsable del aparato de extorsión y del frente político de la banda podrá pasar el día fuera del centro, regresando únicamente para pernoctar.
Una salida blindada por su «guardia pretoriana»
Tras un breve retraso burocrático que impidió su salida el lunes, ‘Anboto’ ha cruzado la garita de la cárcel de San Sebastián protegida por un grupo de familiares y simpatizantes que han actuado como un escudo frente a la prensa.
La concesión de este beneficio, otorgado por el Gobierno Vasco (que gestiona las prisiones en la comunidad), se justifica teóricamente en la realización de actividades laborales o de reinserción. Sin embargo, la opacidad rodea estas tareas:
- Falta de arrepentimiento: No consta que Iparragirre haya pedido perdón ni mostrado voluntad de colaborar con la justicia para resolver los centenares de asesinatos de ETA que siguen sin autor conocido.
- Privilegios horarios: Su salida se ha producido apenas tres horas después de la de otro histórico, Garikoitz Aspiazu ‘Txeroki’, en lo que asociaciones de víctimas denuncian como una aplicación «laxa» de las normas que incluso se salta los recuentos ordinarios de la prisión.
El currículum de una histórica del terror
Hija de un miembro de la banda, ‘Anboto’ representa la «línea dura» de la organización:
- Inicios: Comenzó ocultando explosivos en su propio domicilio familiar.
- Ascenso: Formó parte de los comandos Madrid y Araba, y se integró en la cúpula de la banda en Francia junto a ‘Yoyes’.
- Poder: En los años 90 dirigió el «impuesto revolucionario», el sistema de extorsión a empresarios que financió los atentados de ETA.
- Caída: Fue capturada en 2004 cerca de Pau junto a su pareja, Mikel ‘Antza’, cuando ambos pilotaban el aparato político. Sobre ella pesan condenas por su participación en 14 asesinatos.
Malestar en las víctimas
La puesta en semilibertad de una figura con tal peso en el historial de sangre de la banda profundiza la brecha entre la gestión penitenciaria autonómica y las asociaciones de víctimas. Estas critican que los beneficios lleguen a quienes, como Iparragirre, siguen siendo considerados referentes por la izquierda abertzale sin haber renegado de su pasado criminal.




















